DANIEL FERNÁNDEZ - LALÍN
La fuerte crisis económica que afecta al país desde hace más de un año ha generado numerosos cambios en todos los ayuntamientos y también en Lalín, pero éstos no se han reducido exclusivamente al dinero, sino que han llegado al ámbito de la fisonomía urbana.
Así, Lalín ha mudado su aire de villa tranquila por el aspecto anónimo de la ciudad. En los últimos meses, y a raíz de la crisis, se han multiplicado los típicos anuncios y avisos con demandas de empleo, ofertas de servicios, alquileres, compras de pisos... Hace meses los papeles de este tipo pegados en farolas, paredes, tuberías, canalones o cualquier espacio urbano apenas eran habituales, pero las necesidades derivadas de la crisis han motivado que se multipliquen en el casco de Lalín. Centenares de anuncios pueblan ya todas las esquinas de la capital dezana. Así, y ante la desesperación y necesidad de muchas familias, la localidad lalinense se está convirtiendo en una anónima y segunda inmobiliaria u oficina de empleo. En tiempos de crisis, la gente se ve obligada a recurrir hasta la calle para anunciarse, promocionarse, venderse o postularse.
La práctica totalidad de los anuncios sirven para demandar empleo y para poner en venta o alquiler alguna vivienda. Entre los "papeles" laborales, en la capital dezana destacan dos tipos: los de aquellas personas que han quedado en paro desde el sector de la construcción y se ofrecen para hacer arreglos o chapuzas o los de mujeres que quieren aumentar los recursos familiares y ofrecen sus servicios para las tareas domésticas.
Entre los profesionales del "ladrillo", aparecen anuncios ofreciendo trabajos en andamios, labores de pintura, oficiales de segunda con su propio material, oficiales de primera especializados en pintura, fontanero y electricista... En definitiva, los damnificados de la crisis de la construcción buscan salir adelante en la capital dezana y para ello suelen recurrir, en sus manuscritos anuncios, a unas palabras mágicas en estos momentos: "Presupuestos económicos sin compromiso".
El segundo gran bloque de esta callejera oficina del Inem es el de las empleadas del hogar. Así, hay ofertas para trabajar por horas, para hacer las tareas del hogar, para cuidar e incluso dormir con personas mayores y niños... No obstante, las mujeres también cuentan con otros recursos y por ello hay licenciadas en matemáticas con experiencia que se ofrecen a dar clases particulares, otras que imparten clases de idiomas e incluso chicas con "buena apariencia" que desean salir adelante como camareras.
Como contrapunto a un panorama donde la gente busca ganar algún dinero, también hay esporádicos anuncios de empresas o sectores más punteros o que perciben menos la crisis que buscan personal. Un caso es el de la energía. Una empresa líder de este sector busca comerciales para Lalín. Una situación extraña en un momento en el que no se oferta empleo, más bien se demanda.
En el ámbito inmobiliario, también proliferan, hasta el exceso, los anuncios de venta o alquiler de pisos y casas. Los papeles de viviendas aparecen por doquier en todas las esquinas y en algunos casos, relacionado con lo anterior, se trata de gente que busca compañeros de techo y arrendamiento para apaciguar los gastos y llegar con más comodidad a final de mes. Incluso se ponen a la venta viviendas en zonas costeras.
Finalmente, cabe señalar que la necesidad de buscar recursos extiende estos anuncios más allá de las viviendas y la búsqueda de empleo. Así, en farolas y paredes del casco urbano de Lalín los paseantes se pueden encontrar con avisos de que se venden llantas de 15 pulgadas, trajes de comunión e incluso algún clásicos del motor como un 600 de 1968 en buen estado. La crisis pasa factura y no entiende de sentimentalismos, aunque se trate de una joya automovilística de cuatro décadas.