SALOMÉ SOUTELO - LALÍN
Comenzó siendo la idea de Julio Rodríguez, un vecino de la parroquia lalinense de Donramiro intermediario en la compra de castañas, y ahora es una sociedad cooperativa en la que trabajan nueve socios de todo el municipio. Se trata, sin duda, de una propuesta innovadora en la agricultura ecológica, en la que todavía predomina la producción de carne "alimentada al natural". De los sotos dezanos salen, cada temporada, 56.000 kilos de castaña, que se venden a un mayorista de Monterroso y, desde ahí, a una ingente cantidad de clientes establecidos sobre todo fuera de Galicia.
En el registro del Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) figuran 22 empresas de la comarca adscritas a este tipo de producción, basada en una explotación sostenible del entorno medioambiental en el que se prescinden de tratamientos químicos para obtener un mejor producto, ya sea vegetal o animal. Dicho esto, lo primero en que se puede pensar es en el ganado bovino, en los huevos de las conocidas como gallinas camperas o en las hortalizas sin rastro de pesticidas. Y es lógico, pues hasta la fecha éstos son tres de los sectores más comunes en la producción que "piensa en verde". Pero ello no obsta para que vayan apareciendo nuevos usos del entorno que produzcan beneficios sin dañar a éste de forma progresiva. Uno de ellos es la silvicultura, con algunos ejemplos ya en la comarca y mediante la que se mantiene el monte sin maleza mediante la introducción de caballos o vacas en régimen extensivo. Otro es la producción y venta de castañas ecológicas. Esto parece una obviedad, porque se pondría pensar que, desde siempre, los castaños han producido estas delicias sin intervención humana. Y así es, pero la diferencia radica en el tratamiento que se da a los soutos. Técnicos del Craega sacan muestran de los suelos en que asientan los castaños para comprobar la calidad de los mismos, y la maleza se limpia a mano, como antaño, y además evitando cualquier tipo de sulfatos. La recogida del fruto se produce "de maneira escalonada, de xeito que pode durar entre 35 e 50 días" explica Julio Rodríguez, el mentor de esta especie de sociedad cooperativa que nació en la parroquia lalinense de Donramiro y que hoy cuenta con socios cuyos árboles están en Filgueira, Gresande o Soutolongo.
"As árbores non se varean, vaise recollendo segundo caen" y también a mano, el único modo hasta ahora práctico para enfrentarse al producto, esté o no fuera de su erizo. En plena temporada, de esta sociedad de Lalín pueden salir unos 10.000 kilos diarios en dirección a Monterroso, desde donde se despachan a varios puntos fuera de Galicia. "Hai moita demanda fóra da nosa comunidade, aínda que na actualidade a nós non nos compensaría vender as castañas en conserva", apunta Rodríguez. De exquisiteces como el marrón glacé se encargan, de momento, otros empresarios. Los de Lalín prefieren demostrar que este año, al igual que en anteriores, pueden producir 56.000 kilos de este manjar. La única pega que podría ponerse al producto con sello en Lalín es que las castañas de otras zonas como Xinzo de Limia o Verín duran más, sólo porque son de otra clase. En cualquier caso, la bonanza de esta cosecha dependerá del clima, pues como dice el refrán, para un buen año de castañas es preciso que "en agosto arder, y en septiembre beber". Seguro que los sotos de Lalín mirarán al cielo en busca de nubes durante el próximo mes.