ADRIANA VALIÑO - LALÍN
La polémica surgida tres años y medio atrás con la llegada de la Ley Antitabaco parece haberse calmado en los últimos tiempos. Una gran permisibilidad por parte de los propietarios de los locales y un descuido absoluto por parte de los clientes ha provocado que la controvertida ley pase de gran problema a simplemente un cartel más en la puerta de los bares.
Si bien es cierto, la mayoría de los locales han optado por permitir fumar en sus instalaciones. A otros, en cambio, no les ha quedado más remedio que cambiar el cartel en la puerta y cruzar los dedos para que la clientela acuda de igual modo al bar. Ante la posibilidad de que el Gobierno central siga el ejemplo de otros países, donde la prohibición es total, los fumadores se muestran sorprendidos: "Se tanto molesta o tabaco que acaben con tódalas tabacaleiras e cós cartos que dan". Otros fumadores se muestran menos extremos, pero si recalcan que "ás veces fante sentir mal por fumar, é a miña opción e teño dereito a fumar se quero", afirma una fumadora lalinense.
Los hosteleros, por su parte, afirman que las pérdidas en caso de implantar la prohibición total serían muy elevadas. Algunos de los recintos que se ha visto obligados a prohibir el consumo de tabaco sentencian que la gente sigue fumando a pesar de las restricciones. En otros casos, los gerentes afirman que el cambio más notable se produjo nada más implantarse la ley, pero que ahora se ha normalizado la situación. A Cunca de Lalín decidió crear un local sin humos, una iniciativa dura al principio, pero que ahora cuenta con gran respaldo. "Decidimos facelo pola cociña, pero tamén por nós. A verdade é que estamos moi contentos", aclara Mª Carmen García. Otros hosteleros no están tan satisfechos con la medida, Paco, de La Ibense, asegura que su local es apropiado para que la gente consuma tabaco dentro, pero que el hecho de tener una plancha de cocina descubierta le impide permitir fumar en su local. "Esta medida perxudica tanto ao cliente como ao negocio", confirma el gerente de La Ibense.
A pesar del miedo de los infractores ante una multa, los dueños de los locales afirman que desde la puesta en marcha de la Ley no han tenido ningún tipo de inspección. En caso de incumplir la normativa, los fumadores podrían ser sancionados con multas que van desde los 30 euros la primera vez y los 10.000 que supondría una falta grave.