SALOMÉ SOUTELO - LALÍN
Parecían tener en contra el buen tiempo, que invitó a muchos dezanos a disfrutar, tras dos meses de lluvias y nubes, de la playa. Pero los cielos despejados también jugaron a favor de las fiestas gastronómicas y populares que ayer inundaron la comarca dezana, al igual que en infinitos puntos de Galicia un 14 de agosto, víspera del festivo por antonomasia del verano.
Las cifras casi marean, pues en la Festa do Xamón de Bermés, en la parroquia lalinense del mismo nombre, se encargaron 120 piezas curadas en la zona para cerca de 2.500 personas. Desde la comisión ya auguraban el éxito de la cita puesto que, tras la Feira do Cocido, el jamón de Bermés es la segunda cata más concurrida, y sus once años lo demuestran. En esta parroquia siguen los festejos hoy con la Banda Xuvenil de Barro, el grupo Distrito Sete y un torneo entre O Valeixe y Symatec. Mañana, a modo de clausura, habrá una sesión vermú a las 13.00 horas tras la misa con la Carballeira de Cercio.
No menos modesta fue la Festa do Mexilón de Soutolongo, también en Lalín, con medio millar de asistentes que arroparon este evento preludio de las fiestas patronales de Santa María, dando buena cuenta de 300 kilos de este molusco, que se repartió de forma gratuita entre los comensales. De este modo, los "invitados" sólo tenían que abonar el pan, el vino y el pulpo, todo ello al ritmo del trío Géminis. Esta localidad prosigue hoy sus festejos con una misa con procesión a partir de las 13.00 horas y una sesión vermú con la Banda Municipal de Lalín, que también actuará de forma previa a la verbena con las orquestas Colores y Blanco y Negro.
Rock y folk en Monte Faro
Pero el ambiente festivo traspasa, sin duda, las fronteras de la capital dezana. A estas dos citas gastronómicas ya asentadas en Bermés y Soutolongo se suma el primerizo Festival Monte Faro, que se pone en marcha con el afán de sustituir a la Foliada de Lalín, y de ahí que incluso tome su nombre. La idea tomo forma en la taberna Bruxas e Coruxas de Rodeiro, por iniciativa de su dueño Eusebio Fernández. En un marco incomparable, a 100 metros de la capilla que culmina el monte, la tarde-noche de ayer se dedicó a la música rock, con los sones de Ibsen, Indana, Alén –formado a medio camino entre Rodeiro y Chantada–, Tonhito de Poi e Rasa Loba, O som do Galpón y una banda invitada que pasó por ser la sorpresa de la noche–. Para la jornada de hoy, la organización ofrece una sesión de folk a partir de las 19.00 horas con O linho do cuco, Os tres trebóns, Bonovo, Cé Orquesta Pantasma y diversos pinchadiscos. La zona de acampada es gratuita y, además, se dispondrá de varios puestos de pulpo, churrasco, pan y vino.
Al fresco del Monte Faro o del río Deza, lo importante en el día de ayer era superar el calor en un ambiente festivo. Por ello, mientras los rodeirenses recibían a un buen número de invitados –la organización esperaba congregar a más de 3.000 personas–, los vecinos de Vila de Cruces se convertían un año más, y ya van 21, en anfitriones de su celebración a orillas del Deza en el área recreativa de A Carixa, en la parroquia de Merza. El colectivo O Arco de Merza se encarga de preparar esta cita, que además de apuntar como imprescindible la comida familiar y campestre en este envidiable entorno, también contó con la actuación de la banda de música local a mediodía. A lo largo de la tarde los más pequeños disfrutaron de una variedad de juegos populares con los que aprendieron cómo se divertían sus ancestros. Ya bajo las estrellas, la sesión nocturna imprimió más magia a la zona con la actuación de los grupos Pé de Boi y el quinteto de metales Merza Brass.