ANA CELA - A ESTRADA
Con la inauguración, a finales de 2008, del primer tramo de la autovía A Estrada-Santiago, los estradenses pueden ahora dedicar unos minutos más a sentir el cálido abrazo de las sábanas cuando suena el despertador o a saborear con más calma el café que humea en sus tazas de desayuno. Y es que la primera parte de este vial de alta capacidad ha conseguido reducir ya considerablemente el tiempo que los vecinos del municipio invierten en sus frecuentes desplazamientos hasta Compostela, una "peregrinación" que muchos realizan a diario por motivos laborales o académicos. El anuncio de que en septiembre Xunta y concello se sentarán para estudiar el trazado de la segunda fase de esta autovía hace que más de uno comience a soñar ya con el día en que pueda retrasar un poquito más la hora de saltar de la cama, sin temor a las caravanas y los agobios de hora punta.
Usuarios locales de la recién estrenada autovía se declaran encantados ante la llegada de la infraestructura que ya se dibuja en el horizonte del municipio. Algunos de los estradenses consultados aseguran realizar el trayecto entre la localidad y la capital gallega en poco más de 20 minutos, más o menos el tiempo que habitualmente se concede en jornada laboral para un café de media mañana. Cierto es que la velocidad es un factor más que determinante a la hora de estimar el tiempo que ha de invertirse en el recorrido, pero quienes prometen respetar todos los límites que encuentran a su paso señalan que haciendo uso desde A Ramallosa de la AG-59 llegan a Santiago, a primera hora de la mañana, en "entre 23 y 25 minutos". Estos mismos usuarios indican que este mismo recorrido por la PO-841 les podía llegar a suponer hasta 45 minutos, con una media por viaje no inferior a los 35.
"Antes, volver de clase en hora punta –aproximadamente entre las 19.30 y las 20.00 horas– me podía llevar unos 40 minutos", señala un vecino de A Estrada que cursa estudios universitarios en Santiago. Reconoce que el tiempo que ha de invertir ahora es considerablemente menor e indica que el trayecto no se ve con esta alternativa tan condicionado por la posibilidad de verse obligado a circular detrás de camiones y autobuses por puntos sin posibilidad de adelantamiento. Los límites de velocidad propios de las travesías que la PO-841 encuentra a su paso también contrastan con los 120 kilómetros por hora permitidos en el tránsito por la autovía.
Quienes también aprecian los beneficios del primer tramo de este vial son los estradenses que se desplazan con cierta frecuencia hasta A Coruña, que ahora pueden hacer uso de la AG-59 para enlazar con la AP-53 y, en Santiago, conectar con la AP-9, una alternativa más rápida y cómoda que la anterior opción para acceder, procedente de A Estrada, al enlace de la autopista en dirección a la capital coruñesa.
Distancia frente a tiempo
Aquellos que calculen, por ejemplo a través de páginas en internet que ofrezcan este servicio, la distancia y el tiempo que se corresponden con cada una las dos alternativas para la conexión A Estrada-Santiago pueden constatar ya las diferencias. En una de ellas se establece que el recorrido entre tierras estradenses y compostelanas a través de la carretera de toda la vida exigiría viajar durante 24,9 kilómetros y por espacio de 26 minutos. Si el usuario se decanta por tomar la autovía en la rotonda de A Ramallosa, el recorrido total se calcula en 26,9 kilómetros y el tiempo se reduciría a 24 minutos. Sin embargo, estos datos habría que interpretarlos teniendo en cuenta que, en la práctica, los valores temporales que se establecen son variables en función, por ejemplo, del tráfico que pueda encontrarse el usuario.
Saboreadas las mieles del primer tramo, en A Estrada crece por momentos el deseo de que esta obra se complete con una segunda etapa que acerque estas tierras a la ciudad del Apóstol, un vial que también se observa ya como otro camino para el progreso del municipio.