DANIEL FERNÁNDEZ - LALÍN
El fallecimiento de Luis González Taboada "Licho" deja al Concello de Lalín más huérfano aún de sus referentes políticos, ya que con su pérdida sólo el actual alcalde, Xosé Crespo, permanece vivo de entre quienes han saboreado el bastón de mando.
"Licho" se fue para siempre el pasado domingo y lo hizo apenas 19 meses después que su sucesor, Xosé Cuiña, que pereció tras una enfermedad a los 57 años en diciembre de 2007. Curiosamente, el alcalde más longevo del municipio, donde ejerció el poder durante casi 22 años, apoyó al político de Prado en sus inicios en política. Así, pese a que formó parte de una candidatura distinta a la independiente de Cuiña en los comicios municipales de 1979, es vox populi, y así lo reconocen ambas familias, que "Licho" respaldaba la energía del joven Pepe para sucederle en la Alcaldía.
El fallecimiento de González Taboada causó además una honda consternación en el municipio, ya que se trataba de una figura entrañable y muy querida. Además, la muerte fue sobrevenida y el factor sorpresa añadió cierta pesadumbre a su pérdida pese a que contaba con unos muy bien llevados 91 años.
Entre los logros del ex alcalde, destaca especialmente la creación de la Feira do Cocido, aunque también contribuyó a la primera fase de "desarrollismo" del municipio y el casco urbano. En materia de infraestructuras sobresale especialmente la apertura de las calles del denominado "ensanche" de Lalín, situado entre las calles A, que hoy es una avenida que lleva su nombre, y B. Además, tuvo preocupaciones en el ámbito empresarial, donde ya sobresalía la clase y la inquietud de la clase industrial local, e impulsó la creación del polígono de Botos.
Fieles a la tradición política de su padre, algunos de sus hijos, muy afectados por su pérdida, siguen la estela, aunque en las filas del partido socialista. Así, Manolo González Aller es el portavoz municipal en la capital dezana y su hermano Alberto ostenta la máxima responsabilidad comarcal.
Con su fallecimiento, que atrajo hasta Lalín a cientos de personas para mostrar sus condolencias a la familia, se va un gran pedazo de la historia de Lalín correspondiente a la segunda mitad del siglo pasado. No obstante, la pérdida no se produce exclusivamente en el ámbito político, ya que "Licho" se consideraba ante todo un médico preocupado por sus pacientes al que la vida llevó a la Alcaldía.