SALOMÉ SOUTELO AGOLADA
"A empresa asegurounos que volverá en agosto para, co bo tempo, poder pintar os exteriores de todas as vivendas e así garantir que seca ben a pintura", explica un desanimado Diego Otero, el presidente de la comunidad de vecinos de las 18 viviendas de protección oficial del parque de Merlín, en Agolada. Además de mejorar el exterior de los inmuebles, la empresa Cuaderna y Arcos tendrá que limpiar también los canalones, otra de las obras que se pospuso en mayo debido al mal tiempo y que urge "porque cada vez que chove, a auga cae polas paredes", explica Otero.
Hace escasos días, técnicos de la firma adjudicataria se desplazaron al bloque de viviendas para determinar los desperfectos que deben subsanarse, "e quedaron de reiniciar as obras", no sin que antes los vecinos recibiesen evasivas por parte de la empresa, "que incluso chegou a dicirnos que estaba en quebra, e que non podería asumir os arreglos", recuerda el presidente. En cualquier caso, será la tercera vez que Cuaderna y Arcos tenga que reparar defectos de obra en Merlín. La primera vez fue a finales del año pasado, justo tres años después de la entrega de las llaves. Entonces, los vecinos de 10 viviendas habían hecho constar ante la Xunta desde hacía medio año que en sus inmuebles se filtraba la humedad al interior y en los garajes, que aparecían grietas en las paredes y que incluso se soltaban los rodapiés de algunas habitaciones.
Tuberías rotas
En alguna casa hasta se rompieron las tuberías de los lavabos. Ante esta cuestión, y gracias a la amenaza de los vecinos de convocar una manifestación, la entonces Consellería de Vivenda concedía en octubre un plazo de un mes para que la empresa reparase los daños. Pero Cuaderna y Arcos no emprendió los trabajos hasta noviembre, para cambiar las arquetas de todos los edificios –y no sólo de los diez más afectados– y reparar la caída de cuatro metros de fachada de una de las viviendas, debido precisamente a los problemas de humedad. Pero las obras se suspendieron de forma imprevista hasta mayo, en aras del buen tiempo para poder pintar interiores y exteriores, una medida que no se tomaría de forma parcial hasta mayo. La mala climatología de los últimos meses ha impedido, hasta agosto, que se retomen los trabajos, no sin cierta desesperanza por parte de los residentes de la zona. Estas viviendas tienen dos años y medio de garantía, y los propietarios señalaron en diversas ocasiones que, dado que en varios casos pagan una hipoteca de 400 euros mensuales, tanto la antigua Consellería de Vivenda como la actual de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras debería ser más diligente a la hora de reparar las averías.