LAURA MARTÍNEZ - LALÍN
Pasaban apenas unos minutos de las 19.30 de la tarde, el cielo daba una pequeña tregua, y con la llegada del obispo de Lugo, Alfonso Carrasco, daba comienzo el homenaje al párroco José Luis Rodríguez. A punto de cumplirse un año de su fallecimiento, el próximo 20 de agosto, el conocido como cura de Lebozán, permanece vivo en la memoria de todos aquellos que lo conocieron. Preciasamente con esta intención nacía el homenaje que se celebraba ayer en la parroquia de Lebozán.El atrio de esta iglesia lalinense, acogía ayer a los familiares, amigos, compañeros y vecinos de la parroquia y lugares cercanos, que compartieron parte de su tiempo con el cura natural de Breixa (Silleda)José Luis, y que se sumaron a este tributo.
Un homenaje de todos
Los agradecimientos por parte de los organizadores servían de preámbulo al momento del descubrimiento de la estatua del párroco. Los familiares se sumaban a ellos y rescataban de la memoria la celebración de los 25 años de este como sacerdote, que había congregado igualmente un gran número de amigos de José Luis. Acompañados de la melodía compuesta por Manuel Molinos Rivas e interpretada al piano por Ana Malheiro y su hijo Brais, su hermano y amigos descubrían la estatua de Jose Luis, que se convertía en el momento más emotivo de la ceremonia. “Crego exemplar e servidor de todos. Connosco sempre. Os teus feligreses e amigos.” Reza la inscripción realizada a los pies de esta estatua esculpida en cantería, por el artesano lalinense José Luis Ferreiro, más conocido como O Vila, quien conseguía imprimir los rasgos y expresión propia del párroco en la piedra.
Una misa oficiada por el obispo de Lugo, acompañado por otros cinco párrocos, entre los que se encontraba el cura actual de Lebozán, Xose Antonio o el recientemente ordenado diácono lalinense, Marcos Torres, conformaba parte de este homenaje. La Coral Polifónica de Silleda, de la que José Luis formó durante mucho tiempo parte, acompañaba la eucaristía con sus cantos.
El broche final, vendría de la mano de la bendición de la estatua por parte del obispo. José Luis, inmortalizado con su casulla y el misal en sus manos, recibe desde ayer, como hizo antaño, a todo aquel que se acerquen al atrio de la iglesia de Lebozán