XAN SALGUEIRO - SILLEDA
La ausencia de candidaturas provocó una votación muy abierta entre los 120 socios presentes en la última asamblea de la cooperativa Indega. El miembro más votado fue SAT Vila Moa, de Remigio Diéguez, del Hotel Victorino, de A Bandeira, con once papeletas, por lo que fue designado automáticamente presidente, aun sin estar presente en la sala, ya que así lo permiten los estatutos de la entidad. En segundo lugar quedó Maximino Louzao, de Graba, que deberá asumir la secretaría, seguido de Ganadería Mejuto, de Escuadro (vicepresidente); Alfredo Canabal (tesorero); el ex presidente Manuel Fernández Pereiras, Antonio Camanzo Araújo y Luis Cerdeira (vocales); y, en calidad de suplentes, José Rey Colmeiro, presidente saliente, y Manuel Lago Hermida, que también había dirigido la cooperativa ganadera en tiempos de Sila, antes de la fusión con Os Chaos.
El nuevo consejo rector ha sido convocado a una reunión el próximo lunes por la noche en las dependencias de la cooperativa para asumir los cargos. En principio, según fuentes consultadas, la mayor parte de los elegidos no está por la labor de afrontar el reto, aunque optan por aguardar a la cita del lunes para obtener información de primera mano de los técnicos de la asociación.
Por lo demás, en la asamblea del jueves, que finalizó bien pasada la medianoche, se aprobaron las cuentas de la entidad referidas al año pasado. La deuda a 31 de diciembre quedaba en 842.000 euros, aunque a día de hoy sería ya inferior en unos 100.000 euros, según el presidente saliente. Rey indicó que su junta y la anterior, de la que también formó parte, habían recortado la deuda en 100.000 euros cada año durante los últimos tres ejercicios, por lo que valora que la entidad camina hacia su saneamiento. Los beneficios de 2008 fueron de 24.000 euros. La plantilla se redujo de 19 a 16 empleados, lo que permitió recortar el gasto anual en unos 100.000 euros, situándose ahora en 400.000; y todavía podría rebajarse más, tras los reajustes previstos en los próximos meses.
Precisamente, en la reunión también se dio a conocer la marcha de la gerente, Susana Penido, que se confesaba "cansa", igual que el consejo rector saliente, por el clima muy enrarecido de los últimos meses. Las presiones de la dirección para obligar a los socios a comprar el pienso en la fábrica provocaron malestar entre gran parte de los 395 socios. En la reunión se habló de "150 o 160 socios implicados", esto es, los que realizan sus servicios con la cooperativa. Y es que la fábrica de pienso está al 40 o 50% de su rendimiento y los técnicos abogan por subir su producción. Los técnicos presentes revelaron la existencia de sendos pagarés procedentes de Colaga por valor de 80.000 euros cada uno, aunque corresponderá a la nueva junta decidir si los cobra o los utiliza para sanear la deuda.