SEHILA RODRÍGUEZ ? LALÍN
Los hosteleros lalinenses celebraron, un año más, el día grande de su patrona con una serie de festejos marcados por el recuerdo, a título póstumo, de las figuras más representativas de este gremio. La jornada comenzó a las diez de la mañana con el tradicional disparo de bombas, seguido de un pasacalles a cargo de la Banda de Música de Vilatuxe. Los actos para honrar a Santa Marta consistieron en una misa solemne a la que prosiguió la procesión de la Virgen en torno a la capilla. Tras una breve intervención musical de la banda, el secretario de la asociación de hosteleros, Amalio González, dedicó unas palabras a la memoria del homenajeado Bernardino Seijas Areán (Bernabé).
Para ello, recordó los inicios de este particular hostelero, gran apasionado de la fotografía. Como aseguró Amalio González, "detrás dun gran home, atópase unha gran muller". Este es el caso de Ofelia Calviño Fernández. En el pregón se hizo mención al enlace del matrimonio Seijas Calviño, que curiosamente, fue celebrado en este mismo lugar, en la iglesia del Montserrat, de Donramiro, en el mes de agosto de 1944. La vida de esta humilde pareja de fotógrafos estuvo marcada por el cuidado de sus vástagos, junto a la atención de sus dos negocios, la fotografía y el bar. Con esta situación "os fillos máis grandes incorporábanse aos negocios, e ían axudando, xa que a taberna era un ir e vir de xente pola parada de distintas líneas de autocares nas súas inmediacións", como afirmaba ayer Amalio González.
En su pregón, consiguió arrancar una sonrisa a los asistentes, comentando una de las anécdotas del bar, al asegurar que "con tanto axetreo, os vasos e copas valeirábanse nun caldeiro para que fose doado lavalos. O seu contido ía despois para os marráns, e segundo se decía na época, non había jalufos máis contentos que os desta casa". El secretario de la asociación de hosteleros finalizó su intervención rindiendo un humilde, pero entrañable homenaje a Ofelia Calviño y a su ya desaparecido marido, Bernardino Seijas.
El presidente del colectivo, Manuel Varela, fue el encargado de entregar, como presente, el cartel enmarcado de esta edición junto con un ramo de flores a la viuda de Bernabé, quien, emocionada, agradeció a los organizadores y asistentes este sincero recuerdo. Tras inmortalizar el momento con toda la familia allí presente –no cabía esperar menos de una saga dedicada casi por entero a la fotografía–, se procedió al tradicional ágape, al que acudieron un total de 240 personas. El banquete, a un precio de 25 euros por persona, incluyó un completo menú a base de mejillones, pimientos de padrón, jamón cocido, pulpo á feira, carne ao caldeiro y postres variados. La jornada festiva se prolongó durante todo el día, hasta bien entrada la noche, con una cena seguida de la tradicional verbena que, en esta ocasión, corrió a cargo de la orquesta Suavecito y del dúo Diseño.