ADRIANA VALIÑO - LALÍN
A medida que se acercaba la medianoche de este miércoles, el viaducto de Rego de Lamas, entre Baxán y Anzo, comenzaba su recorrido. La autopista AP-53, con su tramo final cerrado al tráfico, daba cabida a esta estructura de 1.110 toneladas y de 80 metros de longitud. Las obras de la vía del tren de alta velocidad siguen presentes en la comarca y cada vez se hacen notar más por su espectacularidad. El arco atirantado, después de meses de construcción y de montaje, estaba preparado para cruzar la autopista sobre dos carros, con cuatro columnas que sobre decenas de ruedas sustentaban la plataforma. El control del movimiento de la estructura a lo largo de la carretera es absoluto, si bien es cierto que está provisto de sensores que informan de cada posible fallo o desviación que han de ser corregidos al instante. Los obreros, constructores e ingenieros allí presentes miraban con admiración el lento movimiento de la enorme estructura que poco a poco invadía la carretera siguiendo los ejes establecidos. La expectación no estaba solamente en la zona de la autopista. Medio centenar de curiosos y de vecinos se acercaron hasta el lugar, a pesar de la hora y del frío de la noche, para ver una obra que nunca antes habían presenciado. "Es algo que no se ve todos los días, esto solamente va a suceder una vez aquí en Noceda", sentencia Alberto, vecino de la parroquia.
El gran puente de color verde llama la atención de todos. Los obreros de Ferrovial, Montajes Martín Gil (M.M.G) o de Metalúrgica del Guadalquivir (Megusa), tres de las empresas implicadas en la colocación, construcción y montaje del puente, asisten casi boquiabiertos al movimiento. No importa el número de veces que hayan participado en la construcción de puentes, cada uno es especial y verlo moverse es una experiencia irrepetible. Miguel Martín, de la empresa malagueña M.M.G, lleva junto con sus compañeros seis meses trabajando en el montaje de este puente. Han empleado 4.000 kilos de hilo de soldadura en la unión de las piezas. "Si se supiera el tiempo que hemos pasado dentro de esos hierros... Llevamos aquí trabajando desde el 11 de febrero" afirma el andaluz, orgulloso del trabajo realizado.
Todos los presentes observan como minuto a minuto el gran viaducto se desplaza por la autopista, los puntos marcados en la calzada le sirven como guía al operador, un hombre fornido de nacionalidad holandesa y acostumbrado a guiar estas pesadas máquinas.
El movimiento constante de gente uniformada con ropa reflectante y cascos blancos, se convierte en una constante. Roberto Rodríguez, encargado de obra de Ferrovial, lleva más de diez años trabajando en este tipo de obras. "Antes hacíamos más puentes empujados, en este caso no se puede debido a que el vano es muy largo y que está situado encima de la autopista".
La hora del bocadillo se acerca y los propios obreros aprovechan su descanso para sacar fotos a la impresionante obra. "Es impresionante estar aquí debajo y ver cómo se mueve", afirmaban algunos de ellos.
Este puente portado es solamente la mitad del trabajo para llegar a construir este viaducto del tren de alta velocidad. Las piezas que llegan desde Sevilla tienen un largo recorrido hasta llegar a la parroquia lalinense. Se trata de un trabajo costoso que se alargará durante medio año más aproximadamente. Si bien es cierto que falta todavía por instalar numerosas dovelas –partes del arco– y el tablero de la estructura, por donde circulará el tren. Roberto, de Ferrovial dice que "queda mucho puente por hacer todavía, pero esta es la parte más espectacular".
Una vez que la estructura ya está alineada con los pilares, es hora de acercarla con mucha delicadeza. Son casi las 2.30 horas de la madrugada cuando Miguel de M.M.G. se sube a una grúa a inspeccionar la parte superior del pilar. Antes de que la estructura se acerque todo debe estar listo. La estructura sigue su paso lento pero firme hasta que se encuentra con un pequeño problema de tan sólo tres centímetros de alto que retrasa el proceso una hora. A pesar de este percance la hora prevista de apertura de este tramo de la autopista no se vio modificada.
La imagen de la autopista desierta llamó la atención de los presentes, y los no iniciados incluso cruzaban con miedo de un lado a otro de la calzada.
Este tipo de trabajos son poco habituales, este es el motivo por el cual son muy pocas las empresas que se dediquen a ello. La demanda no es pequeña, pero el grado de especialización y la experiencia son fundamentales para que todas las piezas del engranaje funcionen. La demanda de parte de la maquinaria para unas obras en Noruega ha provocado que alguno de los obreros llevara casi un mes sin descanso para que todo estuviera listo el gran día. La autopista no volverá a estar tan libre de vehículos en mucho tiempo.