ADRIANA VALIÑO - LALÍN
Los comerciantes dezanos empiezan las rebajas con grandes descuentos para salvar la temporada. La meteorología y la crisis se han unido provocando unas ventas bajas durante el invierno. La escasa afluencia de compradores era previsible, pero los comerciantes esperan que el fin de semana traiga más clientes. Los precios bajan cada vez más, a medida que los vendedores ven como su margen de beneficios se reduce a la más mínima expresión. La única solución para poder vender es abaratar precios hasta puntos insospechados.
Las grandes ofertas, los carteles en llamativos colores y los precios bajos no siempre consiguen el resultado esperado. Los comerciantes del Deza muestran su desilusión ante las pocas ventas. Una de las empleadas de In, en Lalín, comenta que esperan más movimiento de cara al fin de semana, ya que en el primer día no hubo demasiadas ventas. Los descuentos en el textil sobrepasan el 60% en la apertura de las rebajas.
El sector del calzado se encuentra también con dificultades ante la campaña de ofertas. La zapatería Martínez recalca que es fundamental que en esta época se vendan productos de la presente temporada, evitando confundir a los clientes con rebajas pasadas. Los productos caros tienen más salida en las últimas semanas de estos dos meses, ya que los compradores esperan hasta el último momento.
La ropa para niños también sufre con las ventas bajas. Son los altos descuentos y una publicidad de grandes dimensiones, anunciando hasta un 80%, lo que consigue atraer a las madres. En el caso de los más pequeños, las compras del verano están dirigidas a los días de fiesta, mientras que hacia finales de agosto ya oscilan hacia el curso lectivo.
Si bien es cierto, existen algunos comercios que sortean mejor el temporal. El encargado de Los Telares afirma que a pesar de no poder hacer balance todavía, están animados por la afluencia de público, incluso se producen ventas de productos de la nueva temporada.
Cada vez es más habitual ver descuentos a lo largo de toda la campaña y sólo se hacen rebajas puntuales en determinados productos para animar así a la venta. Esta costumbre está provocando que cada vez se esperen con menos ansia las rebajas del verano.
Especial preocupación
Los comerciantes están especialmente preocupados por el hecho de que toda la ropa de verano se empiece a vender en rebajas. El mal tiempo de los últimos meses ha provocado una bajada en el número de ventas habitual, por lo tanto la única salida posible es vender todo más barato en esta época.
Desde las asociaciones de comerciantes de la zona se anima a la venta con carteles publicitarios de las rebajas. Algunos establecimientos consideran insuficiente esta medida y aseguran que los compradores no conocen las fechas de comienzo y de fin de rebajas, y que la publicidad debería ser mayor para captar más público.
A la espera de un fin de semana de buen tiempo, los comerciantes esperan recuperar parte de lo invertido en esta temporada para poder hacer frente a la de otoño- invierno, que ya aparece por las tiendas.
Los compradores por su parte esperan a que los descuentos aumenten para realizar sus compras. Se trata de una campaña rodeada de grandes descuentos, pero que no encuentra público. Los clientes se animan a comprar ante los grandes carteles pero cada vez se producen menos compras compulsivas.