SALOMÉ SOUTELO - AGOLADA
El edil del BNG de Agolada, Xosé Ramón Blanco, presentó ayer al término del pleno su renuncia como concejal, justo una semana después de que otra “histórica” del Bloque en la comarca, la silledense Carme Fidalgo, tomase la misma resolución. Ambos llevaban catorce años en la vida política y, en el caso de Blanco, “renuncio por motivos persoais e porque creo que tén que haber unha renovación. Vexo un concello con moitas dificultades, tedes un traballo arduo e difícil”, manifestó en su despedida a sus 10 compañeros de corporación.
Blanco entró en la corporación con 29 años, en 1995, e inaugurando así la presencia de la oposición en Agolada. Tan sólo en el periodo 1999-2003 su partido contó con dos ediles en la corporación, el propio Blanco y Alfonso Sucasas. Este nombre se barajaba como posible sucesor de Blanco hace meses, pero será en la asamblea local donde se decida si el sillón es ocupado por Sucasas –cuarto en la candidatura a las municipales de 2007– o el responsable local del partido, Xosé Ramón Porto, número dos de la lista.
El alcalde, Ramiro Varela, aseguró a a Blanco que “o teu traballo como edil sempre foi bo”. Fue el único halago de un pleno en el que los tres partidos se empeñaron en comparar la Xunta bipartita y la actual, tanto a la hora de aprobar la ordenanza del servicio de ayuda en el hogar –que antes era gratis y ahora establece el copago– como para valorar la limpieza de núcleos rurales y caminos, “que está parado porque non quedou nin un duro da anterior Xunta”, espetó Varela.
En idéntica situación se halla la construcción de la escuela infantil y el centro de día, comprometidos ya en 2008 y estancados por la falta de terrenos, aunque el alcalde anunció que el centro de día se construirá “rápido”. Sí estableció plazos para la segunda fase del parque industrial, que se terminará en julio, y en el que siguen interesadas algunas empresas, según manifestó el mandatario.
Las contiendas del PSOE con la secretaria
La sesión aprobó además una moción de urgencia del BNG en la que se piden semáforos en la N-640 a su paso por el núcleo urbano de Agolada, una zona en la que residen 700 vecinos. En el turno de ruegos y preguntas Varela admitió ante el PSOE que la piscina abrirá con retraso debido a que se está pintando “e aínda non atopamos a fisura pola que perde auga”, y adelantó que el pago del transporte escolar a dos alumnos de Bachillerato –750 euros a cada uno– se retrasará hasta que se aprueben los presupuestos.
Fueron las críticas del socialista José Rivas sobre el estado del campo de fútbol las que despertaron la ira no del gobierno, sino de la secretaria personal del alcalde, María Crespo, que replicó que el terreno sólo estuvo inutilizado un día. El cruce de palabras con Rivas –que urge el arreglo por su mala capa de aglomerado– continuó fuera de pleno. Ya en la sesión de abril, Crespo se enfrentó al PSOE por sus críticas contra la nueva trabajadora social –de cuyo convenio no existe copia en el concello–, criticando las ausencias de la titular Carmen Ansedes.