DANIEL FERNÁNDEZ - LALÍN
Miles de personas asistieron en la noche de ayer a las más de 90 hogueras que se organizaron en la comarca dezana con motivo del mágico solsticio del San Xoán. La noche más corta del año vivió el contrasentido de, para muchos, ser la más larga del año entre conjuros, saltos, tragos, bocados de sardinas, sonrisas, besos y, por supuesto, mucho, mucho fuego.
Las “cacharelas” llenaron las localidades y las parroquias de la comarca dezana, aunque Lalín y Silleda fueron los más proclives con 41 y 37 hogueras, respectivamente. La celebración más concurrida tuvo lugar en el barrio lalinense de A Cacharela, que desde hace algunos años se ha convertido en la gran referencia del San Xoán.
Un total de 600 acudieron a cenar, llevando sus propios productos y tras haber hecho una reserva previa para las mesas, y en torno a un millar de acercaron este festejo. A Cacharela, con un nombre premonitorio para esta celebración, también ofició una misa, disfrutó de actuaciones musicales y escuchó bombas de palenque, lo que provocó que la Avenida de Bos Aires estuviera cortada toda la tarde. Además, se trata de un San Xoán solidario, ya que la recaudación se destinará a la escuela Camilo José Cela del CHUS de Santiago. Otra de las fiestas de referencia en Lalín fue la de Donramiro en la carballeira de Montserrat, donde el fuego, las sardinas, los chorizos y la música de Os Trasnos de Doade fueron los grandes protagonistas.
Ya en Silleda, la capital municipal y A Bandeira se llevaron la palma, con los productos típicos de esta mágica noche y con espectaculares saltos sobre las hogueras, como manda la tradición, a partir de la medianoche. En Vila de Cruces hubo siete “cacharelas”, en Agolada disfrutaron de seis y finalmente Rodeiro se sumó al festejo.