ALFONSO LOÑO - SILLEDA
La alcaldesa de Silleda, Paula Fernández Pena, echará al edil Gerardo Lázara Moreda del ejecutivo, da por rotas las negociaciones con los ediles no adscritos, Javier Cuiña y Ofelia Rey, y anuncia que gobernará con tres ediles durante lo que resta de mandato. Convocará la próxima semana un pleno para proponer la retirada del salario del concejal y reclamará al PSdeG que lo expulse del partido. La mandataria compareció ayer arropada por parte de la candidatura socialista y de los ediles Manuel Cuiña y Dolores García para anunciar que no dimitirá, pidió perdón “polos erros cometidos” y culpó a Lázara Moreda de buena parte del fracaso en las negociaciones para conseguir la ansiada mayoría estable que nunca tuvo ni ahora tendrá Silleda. Pero dejar al edil sin salario se antoja ahora complicado, una vez que el PP descarta apoyar esta medida “se a alcaldesa non presenta un proxecto serio de goberno ata 2011 e non se da conta no pleno de asuntos importantes como o Plan Xeral ou os orzamentos municipais”, dice su portavoz, José Fernández Viéitez.
Esta paradójica situación implicaría que Lázara siguiese cobrando 28.000 euros anuales sin tener ningún tipo de atribución ni cometido en el gobierno, gracias a un PP que en su día votó en contra de este sueldo. Viéitez considera “outro capricho” el anuncio de la alcaldesa y anuncia “unha oposición durísima a partir de agora, que nos levará a votar en contra de todo, a sabendas de que nos tacharán de irresponsables. Non se pode consentir que gobernen 3 de 13 concelleiros”.
Pena realizó un denso recorrido por la crisis de gobierno que, dijo, comenzó al inicio del mandato por las malas relaciones entre Lázara y Cuiña. “Mi claro posicionamiento entonces hacia Gerardo sólo consiguió encrespar más a Javier y se me acusó de estar manipulada por Lázara”, indicó. Menos de dos años después, Pena anunció que valora denunciar al veterano edil socialista por haberla acusado de “moobing político”. Los desencuentros entre Lázara y Cuiña motivaron que Pena le pidiese al primero “un esforzo” para reconducir la situación y éste pusiese a su disposición por primera vez su acta de concejal. Tras una reunión “a seis”, Javier Cuiña defiende a Lázara y culpa a la alcaldesa y al edil de A Bandeira “de intentar botalos aos dous do goberno”. “Es la primera vez que nos damos cuenta de que Javier y Gerardo hablan más entre ellos que conmigo”, apunta Pena.
Salida de Cuiña y Rey
La regidora reveló que los ediles no adscritos abandonaron la junta de gobierno local “porque no querían poner la firma en la toma de decisiones de Lázara”, pese a que públicamente alegasen motivos personales. Entonces, Pena les propone reuniones periódicas para explicarles los contenidos de este órgano de gobierno y se pacta la “famosa foto de unidad que a nadie convenció”. Semanas después –abril de 2008–, se celebra la reunión con el dirigente socialista gallego Ricardo Varela, en donde Lázara pone su cargo a disposición del partido. “Volvió a engañarnos y ahora ya no sólo a mi. Y poco después hubo otra reunión con Varela a la que Gerardo ya no acudió”, dice. Las pésimas relaciones entre ambos provocaron, según Pena, que Lázara no remitiese al PSdeG su afiliación y sólo pudiese ir al congreso de su partido como observadora, cuando, de otro modo, podría haber entrado incluso en la ejecutiva autonómica. Menciona las alusiones de Lázara a un “CIS absorbido, un PP sin maniobra y un BNG al borde de la extinción”, que provocaron otro desencuentro con los independientes y por las que Pena les tuvo que pedir disculpas. Entonces, Lázara volvió a poner a disposición su acta y, por primera vez, la alcaldesa le dijo que podría disponer de ella si lo exigía la negociación con la Candidatura Independiente por Silleda.
Pena criticó a Lázara “por sus continuas filtraciones” y aludió a la frustrada marcha del concejal a la Xunta al perder su partido las elecciones autonómicas, que, a su entender, hubiese supuesto un paso adelante en las negociaciones con los independientes. “Pero luego Javier dice que deseo una moción de censura. Después, y pese a que había dicho que ponía su acta a mi disposición, Lázara le comunica a Cuiña que no lo hará”, revela. Por último, admite que el BNG condicionó su apoyo a la unidad del gobierno, que pretendió retirar las dos dedicaciones “para comenzar de cero” y que hubo sólo dos reuniones “a seis” después de que Rey y Cuiña dejasen la junta de gobierno “por las malas relaciones”. Sobre el episodio de los pasquines, alega que estaban colocados antes del mitin.
Mano tendida a todos los ediles de la corporación
Pese que corroboró la ruptura de las negociaciones con los no adscritos, la alcaldesa dijo “tender la mano a negociar con cualquiera de los miembros de esta corporación” y lamentó que la crisis interna ocultase la gestión de estos dos años. La junta de gobierno, ahora de tres, podría abrirse a otros miembros o mantenerse así hasta 2011. Apuntó que a finales del año pasado CIS propuso la entrada del Bloque en el gobierno, que su portavoz, Carme Fidalgo, asumiese la dedicación de Lázara y que la junta de gobierno la formasen los dos no adcritos, Fidalgo y la alcaldesa, de forma que “Lázara no tuviese poder”. “Pero lo esperpéntico es que el BNG desconocía la propuesta que hacía CIS”, dice la alcaldesa.
Lázara: “Pena enviou a tres edís á oposición”
Lázara declaró que tratará de mantener su responsabilidad como edil “onde me toque estar e a pesar desta surrealista situación”, y negó que haya tenido enfrentamientos con Javier Cuiña. “Prefiro agardar algo para analizar este asunto, aínda que penso que o que con nenos se deita, mexado se levanta”, dijo. Y recordó que Pena consiguió enviar a tres de sus ediles a la oposición.