DANIEL FERNÁNDEZ - LALÍN
Los ganaderos volvieron a recrudecer ayer en Lalín sus protestas por la situación del sector lácteo y acudieron al hipermercado Lidl, situado en el centro comercial Deza, para tirar leche foránea. Los manifestantes, pertenecientes todos ellos al colectivo Ganaderos Unidos, se quejaron de la falta de información sobre el origen y el envasado de los productos lácteos que se venden en la cadena.
Así, en torno al mediodía, más de una veintena de ganaderos entraron con sus carritos de la compra en el establecimiento y comenzaron a cargarlos con leche extranjera y otros derivados lácteos de idéntica procedencia. Se personaron en las cajas y comenzaron a preguntar de modo insistente a los empleados por el origen y los certificados de calidad sanitaria de los citados productos. Ante la falta de respuestas concretas y pese a que reivindicativamente intentaban adquirir más de 166 euros en productos lácteos foráneos, desistieron en su intento alegando la falta de información sobre el producto.
Previamente, intentaron negociar, también a modo de irónica protesta, sobre el pago de los productos que intentaban adquirir en un plazo de noventa días, que es el período en el que los ganaderos tardan en cobrar de las industrias lácteas.
A continuación, procedieron a verter varios cartones, que compraron por importe de casi 18 euros a razón de 56 céntimos por brik. Los ganaderos tiraron litros de leche tanto en el interior como en el aparcamiento frontal al hipermercado. "Ten un olor insoportable e non sabemos nin de onde vén, é un engano aos consumidores", manifestaban los manifestantes, que no se mostraban satisfechos con la protesta, pero advertían de que no les quedaba otro remedio dada la mala situación de todo el sector y una competencia que consideran desleal: "Ter que facer esto é lamentable, pero non hai outra".
A la conclusión de su protesta, los ganaderos se refirieron a la posibilidad de una denuncia por su protesta y dejaron claro que "se chega, asumirémola, pero é que se non facemos nada temos que pechar". En todo caso, se mostraron convencidos de que no serán demandados, ya que consideran que no hacen nada malo con estas protestas y recordaron que en otras similares tampoco hubo denuncia.
Finalmente, indicaron que la viabilidad y el futuro del sector lácteo gallego pasa por orientar a las cooperativas a la comercialización del producto para competir en los mercados.