ALFONSO LOÑO - SILLEDA
El grupo de gobierno silledense ha puesto fecha de caducidad a su mutismo sobre el estado de las negociaciones con todas las partes implicadas en la crisis del ejecutivo. La alcaldesa, Paula Fernández Pena, admitió ayer que convocará esta semana un pleno extraordinario en el que dará cuenta de "todo o proceso" y explicará cual es su hoja de ruta para seguir gobernando Silleda durante los dos años que le restan de mandato. Aunque no se descartan otras comparecencias, la mandataria reconoce que llegó el momento de que los grupos políticos y los ciudadanos conozcan los entresijos de las negociaciones que mantuvo con los ediles no adscritos, Javier Cuiña y Ofelia Rey y con el BNG. El pleno, que todavía no tiene una fecha definida, será posiblemente el más relevante de estos dos años y la intervención de la alcaldesa puede desencadenar consecuencias imprevisibles.
La regidora señala que su grupo de tres ediles apostó por la discreción y nunca hizo públicas las reuniones de los últimos tiempos para no interferir en la consecución de un gobierno estable, pero cree que ahora ha llegado el momento de que se conozca su versión de cómo se desarrollaron los acontecimientos. La semana pasada, Pena volvió a citarse con el número dos de los socialistas gallegos, Pablo García, para planear nuevas estrategias sobre el futuro de este grupo en el gobierno local para lo que resta de mandato.
Presiones
Por otro lado, la alcaldesa atribuye las acusaciones de "moobing político" realizadas por Lázara contra su persona a una estrategia del edil "para intentar amosar a súa forza como membro do grupo de goberno", apunta. Descarta valorar las manifestaciones realizadas por el concejal pero alega que como alcaldesa también sufre presiones "de todas partes".
Si hasta ahora tanto Lázara como los no adscritos culparon a Pena del fracaso en los acuerdos, ahora le toca a Pena explicar su versión de los hechos.