ANA CELA - A ESTRADA
Una gran piña de piedra corona la columna triunfal que en la parroquia estradense de Lagartóns simboliza la unión de quienes se levantan cada mañana dispuestos a procurarse el sustento trabajando el campo. Fraternidad, agrarismo, democracia y libertad se unen en este Monumento ao Labrego erigido en 1915 y que ayer lució dichoso en la segunda edición de una fiesta recuperada el pasado año en esta parroquia de A Estrada. Historia, música, teatro, juegos y mucho humor hilaron el programa para una fiesta que busca reafirmar la unión de los agricultores y la importancia de una actividad que sabe sacar a la tierra su mejor fruto.
La actividad no cesó en el entorno de este monumento y en el denominado Campo do Gandarón, desde ayer señalizado con una escultura ideada por Félix Figueiras. Feira de productos típicos del campo y artesanía, coches de época, caballeros, gaiteiros y músicos de la Banda Cultural de A Estrada, entre otros, animaron una mañana en la que "Os Abrentiños" de O Foxo mostraron sus dotes para el teatro. Antes de que el escritor estradense Xosé Luna diese lectura al pregón, se procedió a la entrega de los premios del I Concurso de Redacción, Debuxo e Manualidades Festa do Labrego. En redacción los galardones recayeron en Rafael Fortes Otero, Antía Expósito Guerrero y Lucía Gañete Vidal. En la modalidad de dibujo los premiados fueron Pablo Escariz Varela, Paula Domínguez Carbón y Clara Fernández Moure, con accésits para Paula Mahía Taboada, Lucía Rey Gañete y Jorge Salgueiro García. En manualidades el único premio recayó en Laura Carbajal Saborido, por su trabajo "O labrego traballador dende o amencer ata o solpor".
Luna incluyó en su pregón referencias literarias vinculadas al mundo agrario, entre las que no faltaron las alusiones al "Catecismo do labrego" de Valentín Lamas Carbajal o "Memorias dun neno labrego", de Xosé Neiras Vilas. Subrayó el escritor que la Festa do Labrego significa "o rexurdimento do noso pobo" y un evento para reafirmar "o amor á terra". El pregonero recibió el sombrero de esta fiesta, que también recayó este año en Jesús Tallón. Antes de escuchar el himno gallego y dar paso al almuerzo popular, se realizó una ofrenda floral ante el Monumento ao Labrego.
El parque infantil, los juegos tradicionales, los regueifeiros Trioliro y Mucha e Nucha animaron la tarde, también amenizada por una fiesta de la espuma y la suelta de un cerdo engrasado. Una degustación de cerdo a la brasa y una queimada pusieron el broche a la velada.