DANIEL FERNÁNDEZ - LALÍN
La calle F de Lalín vivió ayer su segunda jornada con los nuevos sentidos de circulación, que comenzaron a ser cambiados en la tarde del jueves, y lo hizo con una importante precariedad en la señalización que se ofrece a los usuarios. Ello motivó que decenas de conductores volviesen a circular por esta rúa en dirección prohibida, pero dicha circunstancia no es achacable a un despiste, ya que faltan señales por colocar.
Pese a esta carencia, el concello mantuvo el cambio de tráfico y no lo aplazó a la espera de que llegaran los indicadores viarios con las nuevas direcciones, que se retrasaron a causa de la huelga del metal.
Así, los conductores que circulan por la calle B no tienen ninguna señal que prohiba girar a la derecha y bajar por la calle F, con lo que muchos mantuvieron esta práctica al igual que todos estos años. La entrada a F por la rúa B sólo cuenta con una señal de prohibido, pero la misma está orientada hacia Bos Aires y el resto de conductores no tiene visibilidad para apreciarla.
Crespo se parapeta
Con todo este caos circulatorio, el alcalde lalinense y máximo responsable de Tráfico, Xosé Crespo, no se atrevió a dar la cara sobre la polémica y delegó en el edil de Obras, Camilo González, que en ningún momento se refirió a la ausencia de algunas señales necesarias. El concejal indicó que no hubo complicaciones y que los cambios (sentido descendente en el tramo de Correos y ascendente en el del IES Laxeiro) son necesarios para la fluidez del tráfico. Además, argumentó que los cambios deben introducirse paulatinamente para que los asuman los conductores, aunque no hizo autocrítica por la falta de publicidad y difusión entre la ciudadanía.