Á. G. - LALÍN
El magnífico edificio neoclásico del santuario de Nosa Señora do Corpiño volvió a ser, ayer, centro de peregrinación de cientos de fieles en busca de los favores de la Virgen. La primera de las dos celebraciones anuales en Santa Baia de Losón –auténtico ensayo para la gran romería del mes de junio– recibió a familias enteras en lo que se conoce como “segundo Corpiño de inverno” que tuvo lugar en un día soleado, lo que facilitó que el número de devotos superase a los de los últimos años. “Quizás hubo más gente que en otras ocasiones”, reconocía José Donsión, el párroco encargado después de que finalizase la última misa de la jornada en torno a las 12.45 horas. Donsión apuntaba al “tiempo casi veraniego” y, por supuesto, a la fidelidad de los creyentes el incremento de asistencias a un santuario único en el mundo cristiano.
La adquisición de medallas, rosarios y escapularios, la ofrenda de misas y de velas, la entrega de joyas para la imagen, de donativos para el culto, o de ex-votos variados, constituyen otras tantas formas de solicitar o agradecer los favores de la advocación mariana, incluso en el también conocido como “Corpiño pequeno”. Por supuesto, ayer se pudieron ver de nuevo, aunque en menor número que durante el fin de semana grande del santuario, los puestos de ambulantes en los que el textil, los complementos y, por supuesto, la comida a base de pulpo, carne ao caldeiro y churrasco.
Mañana tranquila
Uno de los aspectos que siempre preocupan a las fuerzas de seguridad en este tipo de aglomeraciones es la inevitable aparición de carteristas en las exteriores del templo. Sin embargo, fuentes consultadas de la Guardia Civil de Lalín indicaron que, al ser una reunión menos numerosa que la de junio, las incursiones de los amigos/as de lo ajeno fueron casi testimoniales. Ni siquiera hizo falta la presencia de la Agrupación de Voluntarios de Lalín que en el día grande del Corpiño se encarga de poner orden entre el gentío.
La procesión fue, como siempre, el momento más significativo de la mañana. Ella resume y clausura todo el ceremonial de la fiesta religiosa. En la actualidad se desarrolla de forma más sencilla, pero los más viejos todavía recuerdan el esplendor y barroquismo que tenía no hace mucho, por el número de imágenes procesionales, el colorido de los pendones y estandartes, y la vistosidad de los distintivos que mostraban los miembros de las diversas cofradías y asociaciones parroquiales. En apenas un trimestre, O Corpiño retomará su cita más tradicional.