Paradójicamente, la sentencia coincidió en el tiempo con un escrito remitido por el colegio de ópticos de Galicia al ayuntamiento de Vilagarcía, para pedir que incrementen los controles a fin de paliar la venta ambulante de gafas de sol. Los ópticos piden que se acuerde la inmovilización, decomiso y prohibición de distribución y venta de gafas de sol en los puestos ambulantes, mercadillos y establecimientos no autorizados de la localidad, si no cumplen la normativa vigente. La delegada del colegio, Humildad Aliende Gandía, explica que su organismo ha recibido numerosas quejas de profesionales optometristas del municipio que denuncian la venta ambulante de gafas de sol en el mercadillo y en las calles de la ciudad. Aliende denuncia que dicha venta no reúne las condiciones exigidas por la ley, no sólo en cuanto a competencia comercial, sino también desde el punto de vista sanitario.
Recuerda que la gafa de sol tiene como objetivo proteger los ojos contra los efectos agudos o crónicos de las fuentes de radiaciones no ionizantes como pueden ser las radiaciones solares.
Advierte que la venta ambulante en sitios no autorizados pone en peligro la salud ocular de los usuarios, puesto que las gafas de sol son susceptibles de causar daños irreparables al órgano de la visión si su calidad no está avalada por un organismo competente.
El colegio explica que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la acción de la radiación solar en los ojos, unida al deterioro de la capa de ozono, está dando como resultado un alto incremento de cataratas y otras anomalías relacionadas con la salud ocular y visual como degeneraciones retinianas, queratoconjuntivitis actínica, úlceras maculares... Así como dolores de cabeza o fotofobias.
Insisten en que la venta ambulante no garantiza a los consumidores la calidad de los productos y, por tanto, provocan un uso indebido, que puede tener consecuencias muy peligrosas, de ahí que exijan mayor control.