Las mariscadoras de Vilanova se suman a la vigilancia de las playas por los turistas

Controlarán que los bañistas de playas como O Terrón o As Sinas esquilmen sus principales bancos marisqueros -Mantendrán esta actividad hasta el mes de septiembre

05.06.2016 | 06:51
Mariscadoras de Vilanova realizando trabajos de limpieza en la zona de O Esteiro. // Noé Parga

La llegada del verano acostumbra a generar un nuevo problema para las mariscadoras de Vilanova, la presencia de bañistas en las playas que no respetan o desconocen que está prohibido extraer la producción de los arenales. Por este motivo, la Cofradía de Vilanova ha organizado a todas sus mariscadoras en turnos de vigilancia para controlar la situación y evitar que puedan ver dañados, de forma importante, algunos de sus principales bancos marisqueros.

Así lo reconoce la patrona mayor de Vilanova, María José Vales Martínez, que ha organizado turnos de 80 mujeres por tandas de seis días, las cuales se distribuirán en grupos de tres o cuatro para recorrer todas las tardes las playas del municipio. El territorio a cubrir es muy amplio ya que abarca desde Rego de Alcalde, en San Miguel de Deiro, hasta Río Aduana, en Corón, zona en la que las mariscadoras poseen la mayor parte de sus concesiones. De todas formas, los principales problemas que se han encontrado se sitúan en los dos arenales más importantes que posee Vilanova de Arousa, O Terrón y As Sinas, donde se concentra la mayor parte de bañistas y visitantes de Vilanova durante el verano.

"Hace algunos años decidimos sumarnos a las tareas de vigilancia para evitar que los turistas acabasen de esquilmar los bancos marisqueros, la iniciativa funcionó y la hemos institucionalizado todos los veranos", explica Vales. De hecho, desde el pasado miércoles, momento en que se iniciaron las tareas de vigilancia, hasta el próximo 30 de septiembre, las mujeres recorrerán los arenales informando a los bañistas que sorprendan retirando marisco.

"Es una forma de ayudar a que los vigilantes puedan seguir con sus tareas habituales, controlando a los furtivos, y se les evita un importante incremento del trabajo", explica Vales, antes de asegurar que la decisión de poner en marcha la vigilancia de las playas por parte de las propias mariscadoras se debió a que "nos jugamos nuestro futuro, por lo que no podemos permitir que se registren este tipo de situaciones, o cuanto menos, minimizarlas".

En esas tareas de vigilancia, las mujeres se encuentran respuestas de todo tipo, desde los bañistas que, desconociendo la norma, entienden perfectamente que el marisco de los arenales no puede extraerse, hasta personas que no dudan en amenazar o despreciar a las mariscadoras. En este último caso "no tenemos ningún tipo de problema en alertar a los vigilantes para que acudan al lugar y tomen nota de la infracción". Señala Vales que "no damos oportunidad a entrar en discusión y evitamos los conflictos, pero lo que tenemos claro es que no vamos a permitir que se lleven nuestro trabajo, porque si cada uno de los bañistas se lleva un kilo de almeja, los bancos acabarían totalmente esquilmados". Reconoce que , afortunadamente, la mayor parte de los bañistas es consciente de esa situación y los problemas, cada año, acostumbran a ser menores.

Otras cofradías de la ría de Arousa también han puesto en práctica este tipo de vigilancia por parte de las propias mariscadoras, cansadas de ver como muchos bañistas se llevan varios kilogramos de almeja con el prejuicio que eso les puede causar a su supervivencia económica. Es el caso de A Illa, donde ya llevan años manteniendo una estrecha vigilancia sobre los arenales durante cada verano, una vigilancia que ejercen las propias mujeres ante la imposibilidad de que los vigilantes contratados al efecto puedan cubrir las más de 80 playas que posee el municipio y las concesiones del marisqueo a flote.

La presencia de algas en las concesiones de Vilanova se ha convertido en el eterno problema que no cesa. Si en los meses pasados el problema lo provocaba un alga conocida como "verdello" en playas como As Patiñas y O Bote, las mariscadoras se han encontrado ahora con la presencia de "limo" y los lodos en la ensenada de O Esteiro, uno de sus principales bancos marisqueros. Desde la semana pasada, la cofradía está organizando limpiezas para eliminarla y evitar que pueda provocar mortandad en el marisco. "O Esteiro es una zona que hemos sembrado recientemente y lo que queremos evitar es que el limo acabe cubriendo toda la zona y se convierta en un lodazal que acabe con la mayor parte de la producción, por eso estamos centrando nuestros esfuerzos en esa zona, ya que no queremos que esto dé al traste con todo el trabajo que hemos hecho ahí", explica la patrona mayor.

Vales recuerda que "antiguamente, O Esteiro era una zona arenosa con una importante producción, pero la contaminación y la acumulación de algas acabó provocando que el fondo se convirtiera en un lodazal". Las actuaciones para evitar vertidos han permitido que todo este entorno se recupere, tanto a nivel reducción de la presencia de lodos como pasando de zona C a B, lo que redunda en la calidad del marisco, y sobre todo, en el precio. En las tareas de limpieza que se realizaron la semana pasada participaron más de un centenar de mujeres, y de continuar con el problema, se volverá a trabajar la próxima semana.

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