Estudiantes en silla de ruedas ponen nota a la accesibilidad en Vilagarcía: "Suspenso"

Escalones, señales o rampas dificultan la circulación por las calles de la ciudad - Quieren exponer al alcalde las conclusiones de su investigación -"La gente nos mira raro", dicen

02.06.2016 | 04:55
Una estudiante ante el portal de su casa, con un escalón que le impide subir con la silla de ruedas. // Iñaki Abella

Clara Rodríguez, Marta Maneiro, Noelia Gómez y Ángela Galiñanes, todas alumnas de 4º de ESO del instituto Castro Alobre, experimentaron durante esta semana la sensación de circular por Vilagarcía en silla de ruedas, la impotencia al no ser capaces de sortear los numerosos obstáculos que se encontraron en las calles y en sus propias viviendas y la rabia al comprobar que muchos ciudadanos, lejos de echarles una mano, aún tenían más que decir. No son discapacitadas y pueden andar pero ¿si lo fueran? El suyo es un trabajo de investigación de la asignatura de Ética y Valores Cívicos que realizan bajo la supervisión de José González, profesor de Filosofía.

Aceras estrechas, bordillos incluso en los pasos de peatones, señales que obstaculizan el paso, rampas imposibles o escaleras fueron algunas de las barreras arquitectónicas a las que tuvieron que enfrentarse ayer en su recorrido desde el instituto hasta la calle Pablo Iglesias, en la que reside una de las alumnas.

En jornadas previas se pasearon con sus dos sillas de ruedas -una prestada por una profesora y otra que tuvieron que alquilar en una parafarmacia- por zonas como Os Duráns, San Roque, A Florida, los alrededores del Río do Con o del Centro Comercial. Su primera reflexión "estuvimos cuatro días en la calle y solo un hombre nos ayudó" cuando las vio en apuros. "Algunas personas nos criticaban a nosotras, o nos decían que somos malas amigas porque no ayudábamos" a las compañeras que iban en silla de ruedas cuando, por ejemplo, tenían que bajar una rampa, pero "ellos no echaban una mano". Falta concienciación por parte de la sociedad sobre la discapacidad, concluyen. "Nos miran muchísimo cuando vamos en la silla, como si fuésemos alienígenas, cuando en verdad es algo normal y nada extraño. Vivimos con ello", reflexionan. A ellas esta experiencia les ha servido para "ser mejores personas", darse cuenta de "problemas en los que antes no nos fijábamos. A partir de ahora si vemos a alguien en silla de ruedas le ayudaremos".

No faltaron anécdotas durante su experiencia sobre ruedas. Por ejemplo, cuando una de las jóvenes se levantó de la silla de ruedas en plena calle para saludar a un familiar. Las personas que la vieron no salían de su asombro y sus compañeras no dudaron en gritar "¡Milagro, milagro!". Es solo un guiño de humor para quitar hierro a su relato. Porque aún entre risas a Vilagarcía le ponen "un suspenso" en lo que accesibilidad se refiere. Como mucho "un cinco" raspado, pero "siendo generosas". Resulta muy difícil acceder a la mayoría de las tiendas, que tienen escalones en la entrada. "Hay un montón de coches en las aceras" mal estacionados lo que impide pasar con la silla y los edificios de viviendas "tienen escaleras tanto en la entrada como dentro", carecen de rampas y algunos de ascensor. Si realmente sufrieran una discapacidad "tendríamos que mudarnos", dicen.

Quieren transmitir sus conclusiones, que plasmarán en un decálogo, al alcalde, Alberto Varela, al que invitan a visitar su instituto que, por cierto, es también "completamente inaccesible", apunta el profesor José González. A Varela le quieren pedir, además, que reponga la señal acústica en el paso de peatones situado frente al centro, en el que estudia un alumno ciego. "La pusieron y duró una semana porque los vecinos decían que les molestaba" el ruido por las noches. Ahora "no puede irse solo a casa".

Agentes de sensibilización

El profesor de Filosofía aplica en sus clases el modelo educativo de países como Finlandia para convertir a los alumnos en "investigadores" y agentes de sensibilización, de forma que las clases no se limiten a "memorizar y se acabó". González pide a Vilagarcía que "despierte" y que "el núcleo del voluntariado no sea el alumnado de un instituto, sino toda la sociedad". El IES Castro Alobre, junto con el colegio A Lomba, participó este año en el Congreso Galego de Voluntariado. Durante este curso llevó a cabo iniciativas en colaboración con colectivos como Xuventude Activa en Sinerxia o Arousa Solidaria. Un grupo de alumnos acudirá en verano como voluntarios a trabajar en la finca que esta asociación benéfica tiene en Guillán y que da alimentos a 13 familias. Además, se creará en el instituto un pequeño huerto "simbólico", copiando así la iniciativa de Arousa Solidaria, que hace unos días impartió, junto a tres familias sin recursos, una charla que marcó a muchos alumnos de 4º de ESO, dándose cuenta de que la vida no siempre es de color de rosa y que las situaciones de exclusión no solo se producen en países del tercer mundo, sino también en su propia ciudad. El próximo curso se impartirá en 1º de ESO la asignatura de Voluntariado.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Noticias relacionadas

Calendario laboral y escolar 2016/2017

Calendario laboral 2017 en Galicia

Calendario Laboral 2017 en Galicia

Aquí tienes a tú disposición todos los días festivos en  Vigo y en Galicia , así como el Calendario escolar 2016/2017 .

 

 
Enlaces recomendados: Premios Cine