REDACCIÓN - MEAÑO
Hace seis años que piden una acera en Viliquín pero Ayuntamiento de Meaño y Diputación de Pontevedra les hacen caso omiso.
La asociación Santa Lucía de Dena, que preside José Conde, remitió ayer un nuevo escrito en el que alerta de los riesgos evidentes que sufren los peatones, especialmente niños que acuden a la escuela y personas mayores de la localidad.
El problema se produce en un tramo urbano de la PO-9206, dependiente de la institución provincial, una carretera que fue pavimentada y ensanchada hace diez años, pero en la que se olvidaron medidas preventivas en el aspecto de la seguridad.
Los vecinos alertan a las instituciones de múltiples riesgos en esta vía provincial "porque algunos coches pasan a velocidades excesivas a pesar de que existe una limitación con señal de 40 kilómetros por hora".
El indicador alerta del peligro en dicho tramo no solo por el hecho de que suele ser cruzado por peatones sino también por la inmediatez de una curva y un cambio de rasante.
Pero los técnicos que han recorrido esta zona no recomiendan la colocación de los polémicos badenes que obligarían a los coches a reducir la velocidad.
De ahí que el presidente de la asociación vecinal apueste por que se apliquen medidas disuasorias, principalmente solicitar a la Dirección de Tráfico que destine el coche radar o un punto fijo de detección de velocidades en este tramo.
"Los conductores no suelen respetar los límites de velocidad y cualquier día se produce un accidente irreparable", señala.
Explican los vecinos que la carencia de aceras, o como mínimo un arcén, junto a la escasa o nula visibilidad en algunos tramos de la vía, así como el exceso de velocidad "de la mayoría de los vehículos que circulan por esta carretera, ya provocaron accidentes que por suerte aún no causaron daños irreversibles, que en cualquier momento pueden suceder".
Los vecinos afirman que esperan una pronta respuesta de las instituciones y advierten que darán un plazo prudencial "para que esto se solucione". De no ser así, dicen, "tendremos que realizar algún acto de presión para lograr lo que es necesario y justo".
Recuerdan en la asociación Santa Lucía que llevan cinco años realizando esta petición, en concreto desde el 21 de diciembre de 2006. Se reiteró dos años después, en otras dos ocasiones, sin que hasta ahora hayan tenido una respuesta a su reclamación.
Recogida de aguas
Pero a la vez que solicitan medidas de seguridad, los vecinos de Viliquín se quejan de deficiencias en el sistema de recogida de pluviales.
Aseguran que la canalización para el agua es tan reducida que cuando llueve de forma torrencial se producen inundaciones en la carretera que queda inutilizada para caminar por ella.
Los problemas se observan especialmente en los días lectivos cuando muchos niños llegan a sus clases "con los pies totalmente empapados", explica el presidente de la asociación vecinal.