S. REI - VILAGARCÍA
Las niñas ya no quieren ser princesas. Eso es lo que reflejan las ventas de disfraces en las que estos días se centran un buen número de jugueterías y bazares de Vilagarcía. Con el Carnaval a la vuelta de la esquina, los establecimientos dedicados a la venta de complementos, telas o trajes hechos viven una intensa actividad. Sin embargo la crisis también afecta a esta festiva tradición.
Hasta en un 20% cifra Concepción Ribeiro, responsable de una céntrica juguetería vilagarciana, el descenso que en los últimos años ha sufrido la venta de disfraces. "La gente se disfraza, pero el problema es que antes éramos unos pocos los que nos dedicábamos a esto, y hoy hay un montón de cadenas y bazares chinos", explica la dependienta.
Si hace aproximadamente cinco años en las semanas previas al Entroido Ribeiro podía despachar hasta 30 trajes diariamente, ahora se topa con que la cifra apenas roza la decena. "Hace años la campaña de Carnaval era la mejor del año, y podíamos vender hasta 300 disfraces. Pero en vista de cómo van las cosas, este año estamos seguros de que no va a ser así", asevera Ribeiro.
A los vilagarcianos les gusta, sobre todo, disfrazarse de pirata o caracterizarse como si viviesen en la época medieval. Estos son los trajes que más salida tienen año tras año, porque además de servir para el Entroido pueden reutilizarse en la feria medieval de Santa Rita. Estos días se venden especialmente bien, además, los trajes de bombero o policía. En el caso de las niñas, destaca el rechazo que los vestidos de princesa, tradicionalmente preferidos por las más jóvenes, despiertan. En su lugar se han introducido trajes de guerreras, u otros inspirados por la industria del juguete, como los de Monster High.
Disfrutar de estas fiestas no tiene por qué ser caro. De hecho, en las tiendas de Vilagarcía es posible conseguir disfraces para niños que oscilan entre los 5 y los 12 euros. En el caso de los trajes para adultos, salvo excepciones la cuantía máxima ronda los 20 euros. Más caro resulta disfrazar a un bebé. En este caso, las vestimentas son más gruesas y confeccionadas con telas como peluche y acolchadas, por lo que el precio ronda los 30 euros.
Tampoco excesivamente caro tiene que salir la opción de un disfraz a medida. En este caso, con tejidos que se sitúan entre los 2,5 y los 6 euros, es posible adquirir tela suficiente para un vestido de manga larga por menos de 7 euros. Esta opción, sin embargo, cada vez es menos recurrente, y en algunos establecimientos vilagarcianos cifran la caída de ventas en un 50%. Además, mientras las modistas de más edad se van jubilando, pocas jóvenes toman su relevo.