M. GONZÁLEZ - VILAGARCÍA
El puente de la calle Ramón Cabanillas sobre el río de O Con, al que desemboca la calle Celso Emilio Ferreiro, soporta un tráfico rodado pesado de más tonelaje del permitido por el Concello, que se limita a 3,5 toneladas. Así lo denuncian los vecinos de la zona quienes recuerdan que las autoridades municipales conocen desde hace años esta situación porque, entre otros vehículos paran varios autobuses de líneas regulares. El puente estaba en obras ayer para solucionar el problema de una grieta abierta en la zona de la junta de dilatación, entre la parte vieja y nueva de este paso sobre el cauce fluvial.
En el acceso al puente hay un cartel que limita el acceso de vehículos pesados, pero esta señal no es respetada por los conductores de los transportes, ni los vecinos han visto hasta ahora que efectivos de la Policía Local hiciesen inspecciones en la zona y sancionasen a alguno de los infractores.
El paso sobre el río de O Con fue ampliado hace unos años para mejorar la circulación rodada. Pero, en lugar de construirse un nuevo puente, la solución adoptada fue una ampliación, con una junta de dilatación entre la parte nueva y vieja. Esta junta, que está prácticamente en la mitad de la calzada, cedió totalmente hace días por lo que se abrió una importante grieta en la que cabía una mano y desde la que se podía ver circular el agua del río.
El ingeniero municipal inspeccionó la zona y dictaminó que el puente no corría ningún peligro por lo que, en un primer momento, se optó por colocar sobre la grieta una plancha de metal para evitar que alguna persona pusiese el pie al cruzar o que quedara atrapada la rueda de una bicicleta o de una motocicleta. Posteriormente se hicieron gestiones ante Augas de Galicia para dar cuenta de la necesidad de acometer una reparación en el puente.
La actuación fue asumida por los operarios del servicio de obras del Concello de Vilagarcía quienes ayer cortaron uno de los carriles de la calle Ramón Cabanillas al tráfico rodado para reforzar la unión entre la parte vieja y nueva del puente.
Los trabajadores municipales colocaron un nuevo forjado en la junta y procedieron a la formación del encofrado para posteriormente hormigonar este tramo.
Durante el tiempo que duraron las obras, por la zona pasaron varios vehículos con un peso superior al permitido que se limita a las 3,5 toneladas. Los vecinos, indignados, señalaron que las obras son solo un parche que durará poco si no se hace efectiva la limitación del transporte pesado.