MANUEL MÉNDEZ - O SALNÉS
La Sociedad Española de Ornitología (SEO) y la Sociedade Galega de Ornitoloxía (SGO) unieron fuerzas y esfuerzos para realizar ayer una expedición en la que palparon el grado de riqueza ornitológica del Complejo intermareal Umia-O Grove-Punta Carreirón-Lagoa Bodeira, integrado en el espacio también protegido Ons-O Grove. El resultado no pudo haber sido mejor, puesto que los ornitólogos más experimentados y los aficionados que asistieron a este recorrido se pasmaron con la gran cantidad de aves, pero sobre todo con su variedad y exotismo.
Diversos estudios dicen que en esta época hay alrededor de 13.000 aves en el complejo intermareal, pero muchos expertos creen que ese número puede quedarse muy corto, ya que la actividad en invierno resulta frenética en espacios como el istmo de A Lanzada y su entorno, pero por extensión en el conjunto de la costa grovense, en Sanxenxo y Cambados. Todos ellos fueron lugares visitados ayer por los ornitólogos y forman parte del complejo intermareal en el que también se integran municipios como A Illa.
Encarna González, la experta ornitóloga que ayer hizo de guía en esa expedición promovida por la SGO, destaca tanto la elevada participación de observadores y aficionados –ya que a pesar de la desapacible jornada asistieron una treintena de personas– como la gran cantidad de aves localizadas.
Lógicamente, los participantes pudieron descubrir grandes bandadas de aves habituales, como los chorlitos, correlimos y archibebes, además de agujas, garcetas y garzas reales. Pero lo más admirado fueron esas especies consideradas raras o poco comunes en estas latitudes, como la barnacla clarinegra, de la que se avistaron cinco ejemplares. No menos importante resultó la localización de un ansar común, una hembra de pato colorado, un esmerejón, un colimbo grande, un colimbo ártico, una serreta mediana, una garceta grande, gaviotas canas y negrones comunes, que como queda dicho no son habituales en el complejo intermaral.
Muchas de esas aves son especies migratorias que vuelan desde el Norte de Europa hacia África para pasar el invierno. Sucede que se detienen a descansar y comer, o a veces incluso para quedarse hasta primavera, en el complejo intermareal, convirtiéndolo de este modo en la mejor zona de Galicia para la observación de aves.