REDACCIÓN - VILANOVA
Donde antes se levantaba la antigua ruina de Charpo, en la fachada litoral de Vilanova de Arousa, ahora ya se puede ver el mar. La empresa responsable de la demolición del antiguo cocedero perteneciente a la familia Charlín, ha finalizado prácticamente las obras de urbanización, una actuación que va a suponer la apertura de una nueva calle para comunicar el casco urbano con el puerto deportivo vilanovés. De hecho, solo resta pavimentar el vial y pulir algunas cuestiones como el césped en las zonas de tierra.
Toda la urbanización se ha ejecutado reutilizando el material que se retiró de la antigua fábrica, derribada a finales del pasado verano tras años de gestiones para su desaparición. Las máquinas acabaron en solo dos días con un emblema del narcotráfico que había presidido durante años la fachada marítima vilanovesa.
El entorno de A Basella ha dado un cambio radical a esta actuación ya que todos los que circulan por la zona, en vez del vetusto y abandonado edificio del cocedero de Charpo, que sufría constantemente incendios que contribuían a su situación de ruina, ahora puede contemplar el mar y las instalaciones de uno de los puertos deportivos más modernos de la ría de Arousa. Esa calle se va a complementar en el futuro con la construcción de un vial desde As Sinas hasta el puerto, cuyo objetivo es evitar el paso de tráfico pesado por el interior del casco urbano vilanovés.
Una vez finalizadas las obras de urbanización, el proyecto contempla la construcción de un auditorio, cuyo futuro, con la actual crisis económica, está en el aire, salvo que se recurra a una financiación mixta, alternativa que podría estar estudiando el grupo de gobierno que encabeza Gonzalo Durán.
El proyecto del auditorio ha sido redactado por una firma de arquitectos de Ferrol y tiene, entre sus principales novedades el diseño de lo que será el escenario. Ese escenario permitirá celebrar actuaciones al aire libre durante el verano, para que los asistentes puedan contemplar el mar.
La nave de Charpo no es el único bien de la familia Charlín que revertirá en el sistema público. Desde el pasado mes de marzo, cuando el Concello de Vilanova abrió sus puertas, el pazo de Vista Real se ha convertido en un gran parque para uso y disfrute de los vilanoveses. El Concello abonó en enero 1.085.000 euros a la Agencia Tributaria para hacerse con su titularidad, y desde que ejerce como propietario ya ha organizado en su interior cursos de formación en agricultura, aunque el proyecto más importante que pronto se va a hacer realidad es la creación de un vivero de empresas.