A. G
Las tres agrupaciones de mejilloneros y la Cofradía de A Illa van a presentar un escrito en Capitanía Marítima para que se tomen medidas que eviten que los cargueros que circulan por el canal lo hagan a una velocidad inadecuada, provocando olas excesivas que ponen en peligro a los barcos y a los parques de cultivo.
El motivo de este escrito, que ya han firmado los presidentes de las cuatro entidades, se fundamenta en lo ocurrido el pasado viernes, cuando un carguero que se dirigía al Puerto de Vilagarcía, provocó unas olas gigantescas que causaron daños materiales en embarcaciones y bateas.
El incidente ocurrió sobre las 10 horas del viernes, cuando un carguero que descargó en el puerto de Vilagarcía graneles sólidos entró a una velocidad que los bateeiros que se encontraban en los polígonos Cambados A y C catalogaron como de "espectacular".
Uno de los afectados vio como todo el encastillado de mejillón y las máquinas que tenían a bordo se iban al suelo o al mar. "En treinta años que llevo en esto nunca vi algo similar, porque hay cargueros que entran a una velocidad alta, pero como este ninguno, creando una ola que parecía que estábamos en un temporal y de los gordos", explicaba ayer uno de los afectados.
El propietario de esta embarcación se dirigió, nada más llegar a tierra a la Autoridad Portuaria y a Capitanía Marítima para quejarse de los daños y exigir medidas para evitar que vuelva a ocurrir una situación semejante, pero "pasaron por completo de mi".
No fue el único afectado. En la zona conocida en A Illa como "A banda do sur", otro bateeiro vio pasar al carguero a toda velocidad y la ola que iba dejando en su estela. "Solo nos dio tiempo a desamarrar el barco y aproarlo hacia la ola, porque si no llegamos a hacerlo nos monta encima de la batea, lo que hubiera supuesto un grave daño", explicaba. Lo que todavía es peor es que el barco salió ayer por la mañana del Puerto de Vilagarcía y "volvió a hacerlo exactamente igual y sin respetar absolutamente nada, por eso creemos que deberían sancionarlo o imponerle algún tipo de multa". Incluso entre los afectados por la estela creada por el barco se encontraba la embarcación del patrón mayor de A Illa, Manuel Ángel Iglesias, que también se ha unido al escrito que se va a presentar en la Capitanía Marítima en los próximos días
Es más, otros afectados también explicaban ayer que "si llega a coger en ese momento a alguna embarcación pequeña podía haberla destrozado".
El barco, descrito por los marineros como blanco y gris, puso proa hacia el puerto de Vilagarcía de Arousa donde permaneció amarrado durante solo una jornada, antes de volver a salir.
Regulación
Todo apunta a que se trata de un carguero que ya ha pasado en otras ocasiones por la ría de Arousa, tal y como se reconocía ayer desde la Autoridad Portuaria de Vilagarcía tras ser conocedores del incidente, por lo que debería ser consciente de que existe una limitación de velocidad para evitar que puedan ocurrir "situaciones de peligro como la que creó".
De hecho, en el escrito que se va a presentar en Capitanía Marítima aluden a la Ley de Navegación, en la que se explica que este organismo es el responsable de la circulación marítima y de la seguridad de las personas en el mar "y el paso de este carguero ha provocado desperfectos y problemas serios". Por eso emplazan al organismo a que trate, en lo sucesivo, de evitar que los cargueros puedan navegar por el interior de la ría de Arousa a esas velocidades.
Velocidad
La marcha a la que acostumbran a moverse estas embarcaciones por el canal de la ría de Arousa acostumbran a estar limitadas. Así, nada más cruzar el Sálvora, lo normal es que un carguero reduzca a ocho o nueve nudos. Esa velocidad se mantiene hasta la zona del Faro de Punta Cabalo, donde se vuelve a reducir, en este caso a cinco o seis nudos. El movimiento del carguero todavía sufre otra modificación antes de entrar en puerto y se realiza ya cuando enfila hacia la rada de Vilagarcía, donde pasa a navegar a entre tres y cuatro nudos.
De todas formas, los cargueros como el que denuncian en A Illa pueden alcanzar sin problemas los veinte nudos de velocidad cuando navegan en mar abierto, "aceleración de la que se encontraba muy cerca cuando pasó por la zona de Xidoiros y Areoso y que estuvo a punto de mandarnos al fondo".