MANUEL MÉNDEZ - O GROVE
El primer acuario de Galicia puede cerrar sus puertas, de manera definitiva, en apenas quince días. La deuda ronda los 300.000 euros, la afluencia de público, aunque importante en verano, no ayuda a compensar los gastos y la nula implicación de las Administraciones públicas constituyen la principal amenaza que pesa sobre estas instalaciones, al igual que una multa coercitiva impuesta por presunta invasión del dominio público marítimo-terrestre.
Así las cosas, Acquariumgalicia, con sede en Punta Moreiras (O Grove), puede pasar muy pronto a la historia, con los consiguientes perjuicios que, se cree, esto puede acarrear para el sector turístico local.
Antes del verano los responsables del acuario meco decidieron darse un margen. Esperaban que aún pudieran subsanarse los principales problemas, y sobre todo que el Ayuntamiento de O Grove, la Diputación o la Xunta decidieran implicarse en el proyecto, sin descartar que alguna empresa privada quisiera pasar a firmar parte del accionariado.
Pero nada de nada, y a estas alturas "el cierre es casi inevitable e inminente", reconocía ayer uno de los tres gerentes de la entidad. "Es una batalla muy dura que ya damos por perdida, por lo que ahora tenemos que ver el modo de afrontar la liquidación de la empresa y de los empleados", apostillan.
Los propios gerentes de Acquariumgalicia reconocen que han empezado a negociar ya con otros acuarios para ver el modo de deshacerse de la gran cantidad de animales que hay en el interior. Se cuentan por miles, y van desde langostas, entre ellas aquella llamada Paula que pronosticó para FARO el resultado del Mundial de fútbol, hasta tiburones, tortugas, morenas, pulpos y peces de todos los tamaños, colores y latitudes.
La situación es extremadamente compleja y parece absolutamente imposible evitar el cierre, lo cual supone que también van a acabarse los planes de concienciación y formación desplegados en este acuario –sobre todo entre los estudiantes de toda Galicia–, al igual que puede darse por finiquitada la labor de Acquariumgalicia en materia de recuperación de mamíferos marinos. Decenas de ejemplares enfermos o casi moribundos pasaron por estas instalaciones para recuperarse antes de recobrar la libertad, en colaboración con la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma).
Pero nada de esto parece servir para evitar el cierre de unas instalaciones que abrieron sus puertas el 17 de mayo de 1997 y que, al menos en su arranque, recibían a una media de 100.000 visitantes al año, entre ellos 15.000 escolares.
Fue en 1999 cuando el acuario amplió sus instalaciones para habilitar una pequeña zona de recepción y atención a los visitantes. Es ese espacio, precisamente, el que dio lugar a la multa urbanística que poco a poco elevó la deuda hasta situar a Acquariumgalicia al borde de la desaparición.