ANXO MARTÍNEZ - AROUSA
Antonio Rodríguez Romero y Ana María García Rapela son un matrimonio de Vigo que mañana sábado cumplen 22 años casados. Y piensan celebrarlo en Santiago, a donde llegarán a pie en las próximas horas para poder reclamar sus Compostelas.
Ambos están haciendo el Camino Portugués, y comenzaron su peregrinación el pasado lunes en Tui. Es la primera vez que se embarcan en esta aventura, y escogieron la ruta que atraviesa la provincia de Pontevedra por proximidad geográfica. Hacen una media de entre 22 y 25 kilómetros diarios, y afirman que la experiencia de la peregrinación es muy gratificante, pero que la infraestructura que rodea al Camino es "muy mejorable".
Albergues escasos y con una ubicación mal planificada, pabellones donde ni siquiera se presta una colchoneta a los peregrinos para dormir, personal que abre tarde los albergues o que se ausenta de los mismos sin dar explicaciones... Estas son algunas de las quejas que hace públicas Antonio Rodríguez después de cuatro días caminando.
Pero, a pesar de sentirse triste por la imagen que Galicia está proyectando a los visitantes –que él considera negativa– Antonio Rodríguez valora el buen sabor de boca que le está dejando la experiencia, y todas las horas de camino que ha compartido con personas muy diversas. Para él y su esposa, la peregrinación llega en un momento muy especial, y mañana sábado celebrarán en Santiago su aniversario de bodas.
Aún así, el vigués asegura que no escogieron adrede las fechas del viaje, y que la coincidencia se debe a la época en que su esposa cogió las vacaciones.
La proximidad con el día grande de la festividad del Apóstol –es este domingo– motiva que en las últimas horas el Camino Portugués sea un auténtico reguero humano. En las últimas jornadas pasaron por esta senda que cruza de sur a norte Valga y Pontecesures más de 400 personas diarias. Y cada una tiene su historia.
José Antonio Caamaño Rial, Javier Caride Gómez, Margarita González Pousada y María del Carmen Pérez Álvarez son dos parejas de Vigo y Mos que también empezaron a hacer el camino en Tui el lunes pasado. José Antonio Caamaño cuenta que "el Camino también tiene esa magia de conseguir comunicarte y ayudar a personas que no hablan tu idioma". Así lo hicieron ayer por ejemplo con Nicole, una joven universitaria de Boston (Estados Unidos) que viaja sola, y que ayer encontraron deambulando perdida por Padrón. No hablaba castellano, pero al final entre todos consiguieron encaminarla. "Es como si estuvieses un poco en familia", añade Caamaño Rial. Su idea es llegar mañana a Santiago pero aún no saben si se quedarán el domingo "porque va a ser agobiante con tanta gente".