MARIÑA FARIÑA - VILAGARCÍA
Ignacio Estévez ha presentado una exposición de fotografía en el Auditorio de Vilagarcía, en la que se muestran 40 imágenes de su participación en la Ruta Quetzal. Además, la muestra se presenta un par de días antes de que los miembros de la senda lleguen a Vilagarcía para participar en la Ruta Marítima Xacobea que se inicia mañana.
Esta edición de la Ruta Quetzal conmemora el bicentenario de México, que lleva a los jóvenes a través de los misterios de los "Caminos Blancos Mayas" que continuaron en Panamá, de donde son buena parte de las fotografías que conforman la exposición.
Estévez destacaba que varias de las tribus que había conocido allí se habían visto ya por televisión: "Uno de los jefes de una tribu de Panamá lo recordaba del programa de Bear Grylls, presentador de El último superviviente".
La exposición permanecerá abierta hasta el cinco de agosto en la entrada del Salón Principal. La muestra fotográfica no solamente destaca por la expresividad de las imágenes, si no que quiere dar a conocer al gran público las experiencias personales y las aventuras que surgen en el día a día de la expedición, que se prolonga mes y medio por los países hispanoamericanos, incluyendo Brasil.
Selección justificada
El artista vilagarciano lleva trabajando en el grupo de adultos de la Ruta Quetzal desde 2007. Era ayudante de Miguel de la Quadra Salcedo, director del programa, y se encargaba de editar y montar los vídeos que posteriormente se subían a la web oficial de la ruta.
Estévez cuenta que fueron un total de 2.000 fotos propias que tenía de todos los momentos vividos, ya que él no era el fotógrafo oficial, pero Jesús Garrido, sacerdote de Santiago le animó a presentar sus imágenes. La muestra se presenta en Validaría coincide con la venida de los muchachos y es una oportunidad de mostrar su trabajo.
La carga emotiva de las imágenes es muy importante y Nacho Estévez destacaba por encima de todas una en la se ve a dos mujeres abrazándose: "La monja fue una chica panameña que participó en 2005 y se abrazaba con la fotógrafa que había en su expedición de ese año. Los sentimientos estaban a flor de piel. La niña se había ordenado monja, se encontraron en la ciudad panameña de Colón y estábamos rodeados de escoltas. No se habían vuelto a ver desde 2005 y las cosas habían cambiado", relata.