M. MÉNDEZ - AROUSA
Aunque se sabe desde hace mucho, no está de más recordar que está terminantemente prohibido extraer y consumir mejillón procedente de las rocas del litoral. Y no es un capricho, sino una advertencia mediante la que se puede evitar intoxicaciones.
El molusco que de manera natural se reproduce en las rocas puede estar afectado por las biotoxinas, y en este caso no existe ningún tipo de control. Además, ese producto no pasa por las depuradoras, a diferencia de lo que sucede con el cultivado en los viveros flotantes, por eso consumir el mejillón de roca es arriesgarse a sufrir graves problemas de salud, que incluso pueden provocar la muerte si se consume una cantidad excesiva de producto tóxico.
A lo largo de la historia se han producido diferentes intoxicaciones por este motivo, y en los últimos días se ha registrado algún episodio más, por eso hay que insistir en la necesidad de evitar el consumo de mejillón que no sea comercializado por los cauces reglamentarios.
Tanto el de roca como el de batea que llega al consumidor de manera fraudulenta, sin sus correspondientes guías y análisis previos, puede provocar en las personas episodios diarreicos, paralizantes, amnésicos e incluso, como queda dicho, la muerte. Por el contrario, el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino (Intecmar), un centro perteneciente a la Consellería do Mar considerado una referencia mundial en el seguimiento de las aguas y los moluscos, garantiza que sólo puede extraerse mejillón de las bateas limpias, es decir, de las exentas de biotoxinas.
Cuando estos episodios totalmente naturales son tan importantes como en la actualidad y lo que se conoce como marea roja se extiende por todas las rías, Intecmar es capaz de diferenciar entre las bateas limpias y las afectadas, de tal modo que solo se autoriza la extracción, comercialización y consumo del molusco cultivado en viveros exentos de toxicidad. Esa es la garantía a la que debe aferrarse el consumidor.