MANUEL MÉNDEZ - AROUSA
Las biotoxinas marinas que popularmente se conocen como marea roja vuelven a afectar a la producción de mejillón gallego, pero no más que en otras ocasiones y siempre dentro de unos parámetros de absoluta normalidad, pues no deja de ser un fenómeno natural que no afecta a la salud pública si se consume molusco por los cauces reglamentarios.
La diferencia respecto a episodios tóxicos anteriores es la intromisión de la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, que a pesar de no tener competencias en la materia el lunes pidió a la Xunta "que tome todas las precauciones" y advirtió de que "puede haber consecuencias para el consumidor y para la propia actividad del sector a corto y medio plazo".
Esto es tanto como poner en tela de juicio los análisis diarios que se efectúan desde hace décadas en el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino (Intecmar), un laboratorio de contrastada solvencia que pertenece a la Consellería do Mar y que se ocupa, precisamente, de controlar las mareas rojas, de tal forma que prohíbe la extracción en las bateas a medida que éstas se ven afectadas por el avance de las biotoxinas.
En la Consellería salen en defensa de este centro de referencia internacional ubicado en Vilagarcía y consideran que las declaraciones de la ministra, además de constituir una injerencia, pueden desatar una alarma injustificada, sobre todo ahora que decenas de miles de visitantes se encuentran en Galicia y no tienen por qué saber que pueden consumir mejillón con absoluta tranquilidad, pues el que llega al mercado procede de zonas exentas de marea roja.
Si una ministra pide "precaución" a la Xunta en materia de control de las biotoxinas puede estar, en cierto modo, desalentando el consumo del molusco gallego, y el daño para el sector productor sería entonces mayor que el que puede causar una marea roja, que desaparece en cuestión de semanas o meses, según la ubicación de las bateas, porque las rías se regeneran y el molusco se autodepura de manera natural.
Es por ello que las palabras de la ministra provocaron la reacción inmediata de la conselleira de Mar, Rosa Quintana, que ayer remitió una carta a Espinosa reprochando su intromisión y animándola a visitar Intecmar, para conocer de primera mano cómo funciona y las garantías que atesoran sus analíticas y su sistemas de alertas para que los bateeiros dejen de extraer mejillón afectado.
En un tono ciertamente jocoso, Rosa Quintana dice agradecer la preocupación de la responsable estatal en materia pesquera, aunque apostilla que es una preocupación "mostrada por primera vez" sobre un episodio toxicológico que afecta a las rías gallegas desde hace semanas. "Como usted bien sabrá, este tipo de episodios son de carácter totalmente natural y afectan desde hace años, de manera cíclica, a la extracción de algunos moluscos", espeta Quintana a la ministra.
En este sentido, la conselleira indica que las toxinas no dañan al mejillón, pero sí pueden afectar al consumidor si ingiere molusco afectado. Es por ello que "la Xunta ha velado siempre por la seguridad de los consumidores, por lo que decreta, desde el primer momento y de manera progresiva, el cierre a la extracción temporal o cautelar de aquellas zonas que se ven afectadas", añade la titular de Mar en su misiva.
Y para terminar Rosa Quintana dice a Elena Espinosa: "Como usted bien reconoce, las medidas a tomar ante este tipo de situaciones no son de competencia estatal, motivo por el cual pongo en su conocimiento que el centro que se encarga de los análisis, seguimiento y control del medio marino en Galicia es Intecmar, el cual le invito personalmente a que visite para conocer de primera mano cómo es el exhaustivo y riguroso trabajo que en él desarrollamos, por si fuera de su interés y su agenda se lo permite".