MANUEL MÉNDEZ - AROUSA
Los niveles de fitoplancton portador de biotoxinas siguen en aumento, como estaba previsto, y provocan lo que popularmente se conoce como marea roja, que en estos momentos se traduce en el cierre de 32 polígonos bateeiros de cultivo de mejillón y dos de ostra, lo cual significa que aún quedan disponibles para la extracción y venta 17 polígonos mejilloneros y otros dos de ostra.
Como siempre, desde hace décadas, la calidad del producto que llega al consumidor está plenamente garantizada, pues para eso se decretan aperturas y cierres de polígonos en función del nivel de fitoplancton tóxico y de los análisis efectuados a diario por el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino (Intecmar).
Pero si la salubridad del producto está garantizada –siempre que se consuma por los cauces legales– también lo está el abastecimiento, pues lo que provocan estos episodios totalmente naturales es retrasos en la campaña, pero eso no significa pérdidas en la misma. Salvo en condiciones extremas, el mejillón que no se venda ahora puede venderse dentro de dos semanas, o incluso un mes.
Los bateeiros, conserveros, cocederos y depuradores gallegos están acostumbrados a convivir con las biotoxinas, y así ha sido a lo largo de la historia, por eso se muestran tranquilos y muchos recuerdan que, en contra de las voces de alarmismo que empiezan a escucharse, no es la primera vez que se producen cierres masivos de bateas, e incluso en ocasiones se prohíbe la extracción en los 3.300 parques de cultivo flotantes existentes en Galicia.
El fitoplancton portador de biotoxinas, que a la postre provoca estos cierres, se adentra en las rías con las corrientes oceánicas, cuyos nutrientes son imprescindibles para el crecimiento del propio mejillón, almeja, berberecho y demás moluscos bivalvos. La falta de vientos del Norte en primavera hizo que esas "revolturas" o movimientos en las corrientes, lo que se conoce como afloramientos, fueran inexistentes. Empezaron a producirse a finales de junio y en lo que va de mes, de ahí que sea ahora cuando llegan los nutrientes, y con ellos la marea roja que tendría que haber aparecido hace meses. Lo que está claro es que sin los afloramientos no habría toxicidad, pero tampoco nutrientes, de ahí que estos episodios normales deban ser entendidos como tales.
Lo saben tanto en el sector productor como en el transformador. En la conservera Thenaisie Provote, por ejemplo, indican que su stock de mejillón está ya bajo mínimos, "por eso necesitamos que la nueva campaña empiece cuanto antes, y para eso debe desaparecer la toxina". Pero a pesar de todo se lo toman con calma "porque la marea roja es un episodio totalmente natural con el que convivimos desde hace muchos años, y cuando se produce no queda más remedio que esperar".
En esta conservera grovense explican que iban a empezar el enlatado a finales de este mes, "y lógicamente será cuestión de aguantar quince o veinte días, pero salvo que la marea roja se mantenga durante muchas semanas más no parece que vaya a existir problema alguno".
No es la única conservera donde se pronuncian de este modo, y de hecho hay algunas, como Friscos –en Catoira–, donde la plantilla está actualmente de vacaciones. "No hay preocupación porque normalmente empezamos la campaña del mejillón a mediados de agosto, y tampoco pasaría nada con retrasarla unas semanas". En otras empresas dicen incluso que "habitualmente empezamos con el mejillón en septiembre, y si bien este episodio de marea roja es fuerte, por ahora no hay por qué preocuparse".