CARMEN HIERRO - VILAGARCÍA
Una llamada por la mañana al 112 de un vecino que paseaba por la zona de Trabanca fue la que alertó a los servicios de emergencias sobre la existencia de una culebra de gran tamaño en la Calle Rosalía de Castro en la parroquia vilagarciana de Trabanca Sardiñeira.
Tras este llamamiento tanto operarios del 112 como la unidad de recogida de animales del ayuntamiento vilagarciano se presentaron en el lugar del avistamiento para darle caza y proceder a examinarla, pocos minutos después.
La expedición por la zona en busca del animal duró varios minutos y finalmente la culebra fue encontrada de nuevo por los operarios del ayuntamiento. "No es normal que se encuentre tan rápido pero en esta ocasión la expedición dio muy buen resultado" asegura Mario Vázquez representante de la seguridad del ayuntamiento de Vilagarcía de Arousa. A lo que añade que en otras ocasiones este procedimiento dura mucho más tiempo porque desde que se recibe la llamada hasta que se llega al lugar de los hechos el animal puso escaparse.
Una vez encontrada llegó el momento de cazarla para poder proceder a su análisis.
De esta manera ayudado con un gancho y actuando "con mucha habilidad" según el representante de seguridad del ayuntamiento, Diego Quismixus, oficial encargado de la recogida de animales de Vilagarcía de Arousa, consiguió capturar a la culebra y prepararla para su posterior observación.
Para su análisis desde la concejalía de seguridad del ayuntamiento se avisó al naturalista Moisés Asensi especializado en anfibios y reptiles que ya ha publicado alguna guía de los diferentes reptiles y anfibios que podemos encontrar en los montes de Galicia.
Tras el análisis que duró "apenas unos diez minutos" tal y como asegura Mario Vázquez, Asensi comunicó que estaban delante de una culebra bastarda y que medía 124 centímetros. Además comentó algunas de sus particularidades más comunes ya que esta clase de culebras es muy usual y se pueden encontrar en toda la península Ibérica. Aseguró que no es tóxica ni peligrosa para el ser humano ya que su mordedura no contiene veneno. Además este tipo de culebra se desplaza a gran velocidad y su actividad es únicamente diurna.
Las culebras bastardas se alimentan de insectos (sobre todo de los jóvenes), lagartijas, lagartos y otras culebras, así como roedores y otros pequeños mamíferos y pollos de pequeños pájaros.
Moisés Asensi aseguró también que el tamaño de este tipo de culebras puede ser incluso mayor y que el mismo llegó a tener que analizar una que medía más de dos metros veinte centímetros de largo.
Finalmente y después de haberse asegurado gracias al naturalista y experto que la culebra que habían encontrado no era venenosa y no podría causar ningún peligro para las personas humanas se procedió a devolverla de nuevo a su entorno.