REDACCIÓN - VILAGARCÍA
Cientos de voces se unieron en el espectacular y tradicional "Vilaxoán Canta" que desde 1980 acoge la plaza de Rafael Pazos como colofón de las fiestas de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros.
Una vez más, todo el pueblo salió a la calle para participar en un recital único en Galicia y que hace estallar las emociones de todos los que participan y aquellos que asisten como público y se contagian del momento.
Salvador Cores "Manso" volvió a dirigir esta coral popular si bien en la presente edición su acordeón estuvo acompañado por otros tres, en un acto en el que no faltó ni la "Salve marinera" ni el tradicional "Sonche de Vilaxoán".
El buen tiempo hizo que pronto se llenara la céntrica plaza vilaxoanesa en un espectáculo que además de no tener parangón lcontagia de ilusión a los participantes.
Este año, el grupo que ha ensayado el repertorio lo integraron 140 personas que llevan más de dos meses trabajando para que la jornada de ayer resultase espectacular.
Y a buena fe que lo consiguieron. Sobre las nueve de la noche, la plaza comenzó a llenarse de público ávido de oir las canciones más enxebres y populares. También de participar con su voz en las mismas, de triunfar durante unos momentos
"Un día marchei de Vilaxoán" volvió a ser un alegato en honor a los cientos, miles de emigrantes que tuvieron que dejar su villa natal para ganarse la vida.
La letra evocó muchas nostalgias. "Vou recorrendo aquelas rúas, que de neno eu percorrín, e nas miñas lembranzas brota unha lágrima de tristura, xa non está aquí".
Si la estrofa emocionó, el momento de la Salve Marinera no fue menos pues la canción se las trae en un Vilaxoán tan ligado al mar, que tantas bienes y males ha llevado a unas y otras familias.
El Vilaxoán Canta se convirtió en una tradición desde que se creó esta cita en 1980. Máximo Patiño, que era el director de la Coral y Salvador Cores "Manso", un virtuoso del acordeón, decidieron impulsar esta iniciativa al aire libre.
Aquel primer año eran menos de cincuenta los integrantes del grupo pero pronto la idea caló en el pueblo y ahora se celebra cada año, bajo la batuta de Manso, ya que el primero tuvo que abandonar la iniciativa por enfermedad.
Ahora es una de las fiestas más sonadas de Vilagarcía.