REDACCIÓN - VALGA
La gigantesca empanada que ayer se repartió en Cordeiro es poco más del 10% de la que ganó el Guinnes hace unos años, pero la idea pertenece a Manuel Pereiro, un vecino de Barbanza que consiguió confeccionar una de 200 metros de largo.
La de ayer tenía algo más de 30 metros de longitud y se fabricó con 100 kilos de harina de maíz, 20 de centeno y 25 de trigo. Además llevaba tal variedad de sabores que había uno distinto cada cuatro metros, desde zamburiñas, zorza, zorza con pasas, bacalao con pasas, lomo o atún, entre otros.
De ahí que fuesen numerosos los vecinos del entorno de Cordeiro, en el municipio de Valga, quienes no se quisieran perder un manjar que ya adquirió tradición pues va allá casi una década de esta fiesta en la que sólo se emplean productos tradicionales y como única herramienta un horno profesional.
Pero para hacerla hubo que pasar muchos avatares. Primero plantar el "millo corvo" en las fincas de la casa de Francisco "O Brañeiro" y después molerlo de la forma tradicional.
El día anterior a la fiesta, es decir este sábado, un vecino de Sete Coros, apellidado Furelos, se encarga de amasar toda la harina necesaria para la larguísima empanada, y hasta ayer mismo por la mañana, se esperó para echar la levadura.
Luego, la tarea, como en una carrera de obstáculos, se pasó a los veinte vecinos que se encargan de carretar y extender la masa; para después pasarle la encomineda a Maruja de Pepe que es la encargada de colocar los ingredientes que van en el interior de la empanada.
Hecho todo esto, explica el presidente de la asociación, Manuel Carvia Magariños, se introduce en varias bandejas de dos metros de largo y se lleva a la panadería Campaña, donde finaliza todo el proceso de cocinado.
Hecho todo ello, no era posible que los comensales que ayer degustaron la empanada expresaran su satisfacción con el resultado final.
Las porciones se vendieron a sólo 1,50 euros, cifra que ni siquiera cubre gastos, pero que anima a los organizadores a pensar en la edición del próximo año.
La de este fue algo más pequeña que en 2009 (44 metros) porque se aplazó la fiesta que habitualmente se celebra en Corpus. "Se hacía por la tarde, al salir de misa", explica Carvia.