ANXO MARTÍNEZ - AROUSA
– Supongo que en estos momentos tendrá sentimientos encontrados. Contenta por el veredicto del jurado, pero enojada porque Jaime Maiz sigue libre.
– La satisfacción plena sería verlo salir de la Audiencia esposado. Así veríamos culminado todo este proceso. Pero ya sabíamos que ayer la prisión preventiva no iba a ser posible.
– Antes, Jaime Maiz tenía que ir a firmar su comparecencia una vez al día, y ahora tres. ¿Son suficientes las medidas cautelares para evitar el riesgo de fuga?
– No, lo único suficiente sería que estuviese preso. Pero fue lo único a lo que pudimos acceder. No había otra opción.
– Ni siquiera se aceptó la propuesta de que Maiz portase una pulsera de localización mediante GPS. Debe ser frustrante que les digan que la Audiencia carece de ese tipo de equipos.
– Visto lo visto, y con todos los tropezones que hemos tenido por el camino ese ha sido un tropezón más. No le encuentras lógica, pero la ley es así.
– ¿Existe la posibilidad de que Jaime Maiz siga libre durante varios meses más si recurre la sentencia que se dictará contra él dentro de unos días?
– Sí, claro que cabe esa posibilidad. Y tenemos asumido que él va a intentar seguir en la calle el mayor tiempo posible.
– Decía su hermana Isabel que es incomprensible que una persona condenada por asesinato pueda seguir libre.
–Estamos hablando de una persona a la que ya se le puede llamar asesino porque hay un veredicto. Y a pesar de todo sigue libre. Viendo eso sí que sientes impotencia. Pero es la impotencia de toda la sociedad. No creo que en Ferrol se sientan muy a gusto sabiendo que en el edificio de al lado vive una persona condenada por asesinato.
– ¿Creen que Jaime Maiz intentará escapar?
– No es lo mismo tener la incertidumbre de los años que te pueden caer, que saberlo seguro. Yo el riesgo lo veo siempre. Siendo como es una persona fría y calculadora pienso que la idea de escapar se le pasará por la cabeza.
– En el juicio pidió perdón y dijo que se arrepentía. Ustedes creen que fue un "paripé".
– Ya que nos pide perdón y dice que siente tanta pena, que asuma lo que hizo. Si acepta la condena que le impongan y no recurre, quizás ahí la familia Posse podría ver un ápice de arrepentimiento. Pero si apela es porque no está conforme y sigue pensando que la culpa no es de él. Si siente pena y arrepentimiento que no apele y que cumpla la condena íntegra. Entonces sí que podríamos pensar que le empieza a funcionar el corazón.
– ¿Eran necesarias las fuertes medidas de seguridad que se tomaron en la Audiencia?
– Eso fue una payasada. Mi sobrina es menor de edad, y entró desprotegida en la Audiencia. Hay testigos que también merecían protección, y que tampoco la tuvieron. El único a quien protegieron fue a un asesino. Ese es el mensaje que le dimos a la sociedad.
– ¿Fue fundamental la declaración de las dos forenses civiles para que el veredicto fuese tan contundente?
– Sí, estoy segura de que sí, porque voy a evitar poner un calificativo a la declaración del psicólogo de la Guardia Civil. Las forenses civiles fueron las únicas personas que en realidad hicieron frente al abogado de Maiz. Ellas fueron con los deberes hechos, y desmontaron la estrategia a la que se intentaba agarrar la defensa.
– El jueves por la noche, cuando el jurado tardaba tanto en salir. ¿Llegó a temerse lo peor, a pensar en una absolución?
– No llegué a pensar en la absolución, pero sí en que le podían imponer lo mínimo, cinco años. Tú ves que pasan las nueve de la noche, y vienen las diez, y las once, y te preguntas, Dios mío, ¿qué estará pasando? Teníamos mucha fe en el jurado, pero al pasar tanto tiempo te aparecen dudas.
– Hay quien piensa que si Maiz sigue libre a día de hoy es porque es guardia civil. ¿Usted cree que eso influye en algo, o que Maiz está libre por una acumulación de factores desafortunados?
– Quiero pensar que quedó libre por una acumulación de errores, y que ahora era muy difícil que pudiese volver a la cárcel. Quiero pensar que no tiene nada que ver con que sea guardia civil.
– Su familia quedó muy decepcionada con la actuación de algunos políticos, entre ellos la del ministro de Justicia, Francisco Caamaño.
– Sí, me avergüenza que el señor Caamaño sea gallego y ministro de Justicia, porque yo fui quien habló con él y sé bien lo que me dijo.