MANUEL MÉNDEZ - AROUSA
En los últimos meses ha aumentado en Galicia de manera considerable la solicitud de traslado de viveros flotantes a nuevas ubicaciones e incluso el cambio de cultivo. En algunos casos se trata de productores mejilloneros que quieren reubicar sus parques para obtener mayor rendimiento o apartarse de zonas poco productivas o propensas a la acumulación de biotoxinas marinas, y en otros, los que más, son cultivadores de ostra los que quieren dejar esta especie y centrarse en la producción de mejillón.
En estos momentos los tribunales de Justicia analizan más de medio centenar de procedimientos de este tipo, y de hecho ya hay un par de sentencias del Tribunal Superior de Xusticia de Galicia (TSXG) que autorizan el traslado de los viveros y/o el cambio de cultivo.
En algunos casos la solicitud puede estar bien razonada y estar plenamente justificada, pero en la mayoría parece apreciarse cierta picaresca.
Hay bateeiros que, no conformes con el punto de fondeo que ocupan, tratan de saltarse cualquier concurso público o control administrativo para, mediante la vía judicial, situarse en mejores posiciones en las rías, ya sea en aguas exteriores o en zonas más profundas, donde hay más alimento y se garantiza un mayor y más rápido crecimiento de su mejillón.
Pero la picaresca puede provocar un caos en el sector productor y en las rías, de ahí que la Consellería do Mar intente frenar lo que en algunos casos podría considerarse una "reordenación encubierta".
Esta es una de las razones fundamentales por las cuales el equipo que dirige la conselleira Rosa Quintana ha decidido elaborar el Plan de Ordenación dos Cultivos en Zona Marítima.
Se trata de un proyecto de ordenación integral de la acuicultura mediante la delimitación y caracterización de las zonas aptas para los cultivos marinos y todo tipo de actividades relacionadas. Así, van a regularse también el reparqueo y reinstalación de productos, al igual que las especies permitidas, compatibles y prohibidas.
Este plan de ordenación, en fase de desarrollo, incluye una suspensión cautelar que paraliza cualquier posible reubicación de viveros, incluida la de aquellos que lo solicitaron a lo largo de los últimos meses.
Es una medida preventiva en vigor hasta que la Administración y el conjunto del sector estén en condiciones de afrontar una ordenación racional de los cultivos.
La propuesta de plan de ordenación formulada por la Xunta incluye una serie de propuestas que en enero pasado fueron avaladas y firmadas por Juan Carlos Maneiro Cadillo, director xeral de Competitividade e Innovación Tecnolóxica. Una de ellas establece la "paralización de los cambios de ubicación, así como de los cambios y ampliación de especies de cultivo, en instalaciones de la zona marítima, otorgadas en régimen de concesión".
Y esto es tanto como decir que la solicitud de cambios de ubicación o de cultivo puede seguir en aumento, pero no pueden producirse, en caso de ser aceptadas, hasta que el plan de ordenación esté finalizado.