FÁTIMA FRIEIRO - VILAGARCÍA
Distinguir la proa de la popa no es tan fácil, sobre todo para aquellos de tierra adentro cuya única vinculación con el mar se limita a la playa y en el verano. Los niños del Julio Camba demostraron ayer que su realidad es oceánica y que su forma de vida no es, aunque pudiese parecerlo, tan ajena a la actividad portuaria que puede desarrollarse en una rada como la vilagarciana. Algunos ya conocían las instalaciones de una visita que realizaron el año pasado y demostraron ayer que todavía conservan lo aprendido. El presidente de la Autoridad Portuaria ejerció de anfitrión y logró enganchar a los pequeños regalando brújulas-llavero a aquellos que sabían contestar las preguntas que se les planteaban. Y sorprendieron. Los niños se mostraron resolutivos a la hora de explicar que Ramón del Valle-Inclán es el personaje más representativo de su villa natal y de aclarar que el Puerto de Vilagarcía sirve para "el transporte de mercancías de todo tipo a distintas partes del mundo".
Y tratándose de alumnos procedentes de una localidad vecina, las comparaciones fueron inevitables. Javier Puertas explicó a los pequeños que, a diferencia del de Vilanova, en Vilagarcía "no se producía la descarga de mejillón". Fue un niño el encargado de apuntillar que "es que aquí existe un gran astillero y también grúas".
Y es que la clase magistral de Javier Puertas sirvió tanto como una lección de economía como de historia. El presidente de la rada se remontó a los vikingos para explicar a los niños que fueron ellos, junto con los fenicios, los primeros en poner en marcha el transporte de mercancías y en saber apreciar el mar como fundamental elemento. De hecho, Puertas no evitó sacar su vena más poética para animar a los alumnos vilanoveses a "cuidar nuestra ría, nuestra naturaleza porque es lo más sagrado que tenemos, no tiene precio y no está en venta".
Javier Puertas no hizo más que calentar los motores para una lección más concreta por parte de Alfonso Gallego que fue el encargado de explicar una proyección en la que los datos técnicos se mezclaban con curiosidades que no dejaron indiferentes a ninguno de los pequeños. De hecho, todos asentían a las explicaciones y atendían las reseñas en las que se apuntaba la realidad actual de la rada arousana (con el muelle comercial, el de Comboa, el de Ferrazo, el de O Ramal y el deportivo) con proyectos futuros como el complejo previsto por el Liceo Casino.
Los pequeños se impresionaron con las imágenes de las grandes grúas de Ferrazo y con los grandes almacenes en los que, entre otras cosas, se almacenan los cereales.
Después de la teoría, siempre viene la práctica. Con poco tiempo pero con muchas ganas los niños se subieron al autobús para ver con sus propios ojos aquellos que antes se le había mostrado en imágenes. Desde la rada se les emplazó a una nueva visita para poner en práctica lo ya adquirido y seguir conociendo aún más un enclave puntero en la ría.