FÁTIMA FRIEIRO - VILAGARCÍA
Una nueva canalización podría ser la solución a los constantes desbordamientos del conocido como Rego de Guillán. Los vecinos del lugar denunciaban hace unos días que el cauce fluvial arrastra desde hace tiempo grandes cantidades de arena y sedimentos que, acumulados en los márgenes, provoca constantes crecidas con las consiguientes molestias para las propiedades aledañas. Fueron los propios vecinos los que se pusieron en contacto con el concejal de Medio Ambiente, Marcelino Abuín, que envió a dos técnicos hasta el lugar para que analizasen la situación y que, al menos, aliviasen el atasco en la zona más conflictiva y que es la más próxima a la vía de ferrocarril.
De todas formas, la acción del Concello en este tipo de entornos es limitada, dado que es Augas de Galicia la que debe ordenar tanto la limpieza de los ríos como su dragado en caso de que este sea necesario.
Aún así, desde el Concello señalan que el problema está más bien en que la canalización que tiene actualmente el pequeño río es insuficiente por lo que la pretensión es la de aprovechar las obras que es necesario acometer en el entorno para mejorar también el trayecto del Rego de Guillán.
Ayer mismo Marcelino Abuín señalaba que iba a enviar hasta el lugar nuevamente a los operarios para conocer el estado actual de la situación que los vecinos temen que empeore con la previsión de lluvia para este fin de semana.
Pese a que no hay propuesta real del tiempo en el que va a estar terminada la canalización, desde el Concello esperan que el problema se solucione cuanto antes.
De hecho, no es la primera vez que el departamento de Medio Ambiente se tienen que enfrentar a este tipo de situaciones y "arreglar" hasta donde les es posible las amenazas de desbordamiento en distintos puntos del municipio.
Aún así, aparte del conocido Rego de Guillán existen otros enclaves "conflictivos" como son el río de O Con a su paso por A Laxe o el riachuelo de Perrón, en la parroquia de Rubiáns.
Desde Augas de Galicia se realizó en su día una limpieza exhaustiva de los cauces y, incluso en el caso de O Con, un dragado con motivo de las inundaciones del año 2006. Las condiciones meteorológicas propias de la estación invernal obligan, no obstante, a mantener un control directo sobre el estado de los cauces dado que el arrastre de arena, sobre todo en los regatos próximos a las obras de circunvalación e infraestructuras ferroviarias, una coyuntura que ha sido denunciada por los vecinos y propietarios de fincas aledañas en distintas ocasiones, tanto ante la administración local como ante la Xunta de Galicia.