FÁTIMA FRIEIRO - VILAGARCÍA
Luis Piedrahita (1977) es una de las jóvenes promesas del humor en este país que han triunfando gracias a la televisión y a conseguir la risa de elementos cotidianos y de la vida real. Este domingo llega a Vilagarcía como broche de oro al ciclo de monologuistas que ha traído hasta tierras arousanas a nombre reconocidos como Carlos Blanco, Miguel Lago o Candido Pazó. La cita es a las nueve de la noche en el auditorio municipal.
– No es la primera vez que actúa en Vilagarcía...
–No. He estado en tierras arousanas al menos en dos ocasiones más como monologuista aunque no recuerdo exactamente el año del espectáculo. Lo que sí recuerdo es que fue una experiencia positiva, con gente muy agradable por lo que volver es siempre todo un reto porque quiero volver a ganarme de nuevo a aquella gente. Además, soy un fanático del vilanovés Julio Camba y siempre que puedo acudo a las conferencias en torno a su figura que se realizan en su villa natal.
– Es decir, sus monólogos beben de la literatura...
– Es inevitable aplicar cosas que te gustan y de las que eres aficionado a los monólogos. Es cierto que en mis actuaciones, y en la de este domingo ocurrirá, intento aplicar siempre cosas nuevas porque si no la gente me mataría, pero al mismo tiempo tengo que hacer referencia a aquellas imágenes y comparaciones por las que soy conocido porque también me lo echarían en cara si no fuese así. Julio Camba era una persona inteligente, que no hacía reír pero que utilizaba imágenes que siempre eran una apuesta acertada.
– ¿Existe una clave que garantice el éxito sobre un escenario?
– Habría que definir primero qué es el triunfo en el humor. Hay cosas que siempre hacen reír, pero triunfar va mucho más allá dado que el éxito se lo marca cada uno y es él mismo el que se da cuenta, una vez acabada la actuación, si ha conseguido o no los objetivos. Espero que en Vilagarcía el éxito me aplauda.
– Ideas nuevas con propuestas conocidas son las claves para el monólogo del domingo ¿Alguna más?
– El espectáculo dura una hora y veinte aproximadamente y en todo ese tiempo hay espacio para mí y, como no podía ser de otra forma, también para el público. Voy a plantear la actuación como un juego, como un espacio de interacción con los espectadores que tendrán la oportunidad de proponerme temas para que yo vaya improvisando sobre la marcha. No es algo novedoso, dado que mucha gente lo hace, pero sí diferente y no muy habitual.
– Y es que el humor parece ser ahora una buena medicina en una época de malas noticias y un tanto oscura...
–Sí. Mucha gente dice que es difícil vender humor en época de crisis, pero yo creo que no es cierto. Es como si decimos que es más difícil vender agua en época de sequía. Yo creo que la gente ahora necesita reírse, necesita despejarse y el humor es una buena alternativa para ello. Mi experiencia me dice que incluso unas risas cuando se está de bajón se agradecen.
– Y se supone que los diálogos y las comparaciones utilizadas en el espectáculo son aptas para todos los públicos...
–Sí por supuesto. Es un espectáculo familiar al que pueden acudir tanto niños como mayores sin que nadie se sienta ofendido.