M. MÉNDEZ - O GROVE
El socialista José Antonio Galiñanes Mascato, alcalde entre 1995 y 1999, el conservador Miguel Pérez (1999-2007) y ahora el también socialista José Antonio Cacabelos Rico, lideraron gobiernos y corporaciones que en un momento u otro decidieron emprender acciones contra las irregularidades y el feísmo urbanísticos, que no siempre van unidos.
A pesar de los continuos intentos, la política municipal en esta materia parece haber fracasado, tal y como ayer indicaban diferentes vecinos de la localidad mientras observaban la que parece la principal referencia del feísmo en la villa. Se trata de un polémico edificio a medio construir levantado hace ya dos décadas en la calle Hospital, situada en pleno centro urbano, detrás de las dependencias de la cofradía.
Esta mole de hormigón, levantada prácticamente encima de una pequeña capilla permanece parada a la espera de que se ejecuten las sentencias que ordenaban su demolición o, en caso contrario, hasta que a alguien se le ocurra terminar la obra. "Pero siguen pasando los años y aquí nadie hace nada", denunciaban ayer varios residentes en la zona.
Las diferentes corporaciones anunciaron medidas como la ejecución de la sentencia de derribo, la instalación de grandes lonas que taparan la fachada del edificio y al menos disimularan su presencia e incluso se anunció que en base a la ordenanza municipal de limpieza se tomarían medidas contundentes contra el inmueble, pero como dicen los vecinos, "nada de nada".
Es cierto que en el año 2003 se colocaron unas grandes mallas de plástico para cubrir la fachada, pero el viento, la lluvia y el paso de los años también acabaron con ellas.
"Es una obra ilegal, peligrosa para los peatones y que afecta a la imagen turística del municipio", decían otros ciudadanos hace ya diez años. Incluso apuntaban que algunos elementos se habían desprendido desde el inmueble sobre la calle, pues en su interior había, y allí permanecen todavía, una buena cantidad de puntones de madera y de hierro, trozos de andamios y otros elementos de construcción.
Actualmente se utiliza su planta baja como una especie de garaje-almacén, pero el contestado edifico sigue en pie, a la espera, quizás, de que la redacción del Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) permita actuar al Concello.
A la espera de acontecimientos, sigue su curso el expediente judicial abierto –también hace años– contra el ático de un edificio que se sitúa en la céntrica calle Castelao. En su día un particular presentó una denuncia contra el Concello de O Grove, y en base a ello se abrió un procedimiento para la reposición de la legalidad urbanística en dicho edificio.
Los citados son sólo dos ejemplos del feísmo y las presuntas irregularidades urbanísticas detectadas en O Grove, donde hace años se anunciaba una cruzada contra los infractores y se presentaba el PXOM como la solución definitiva. Pero todo sigue igual.