M.G. - VILAGARCÍA
El buque atunero "Bermeotarrak Cuatro", que se encontraba fondeado en la ría de Arousa desde el pasado 13 de enero, atracó ayer en el Puerto de Vilagarcía por orden del Capitán Marítimo en funciones, Francisco Alonso, dada la peligrosidad que estaba ofreciendo en la ría de Arousa, al quedar casi sin combustible. La decisión se adoptó también por razones humanitarias dado que la tripulación estaba agotando los víveres y el agua, y su armador español declinó cualquier responsabilidad sobre su avituallamiento.
El "Bermeotarrak Cuatro" llegaba al muelle de Ferrazo, en el puerto de Vilagarcía, sobre las tres de la tarde de ayer para satisfacción de su tripulación que por fin podía tocar tierra. Al buque acudieron el presidente de la Autoridad Portuaria de Vilagarcía, Javier Puertas, y el responsable de Cáritas Interparroquial de Arousa, Francisco Fernández, quienes ofrecieron total colaboración.
La tripulación está formada actualmente por 25 trabajadores de los que 7 son españoles (5 gallegos y 2 vascos), que ostentan puestos profesionales, y el resto de los marineros son africanos, en su mayoría de Ghana. Se da la circunstancia de que el capitán, Juan Manuel García Lampón, natural de Pobra do Caramiñal, donde tenía que atracar el barco el pasado día 13 de enero, lleva sólo tres meses en esta empresa.
La situación de este buque, sobre el que pesa una orden de embargo, resultaba muy delicada en estos últimos días dado que se estaba agotando el combustible y no podía continuar fondeado en la ría, ya que corría peligro de quedar a la deriva y colisionar contra una batea u otra embarcación. El avituallamiento de víveres y combustible también era peligroso hacerlo en el medio de la ría y el Capitán Marítimo consideró más seguro hacerlo atracar en el Puerto de Vilagarcía.
"Desde la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte en su trabajo conjunto con los inspectores del norte de España y los sindicatos afiliados, queremos manifestar nuestra satisfacción por la decisión adoptada tras varios días de gestiones con las diferentes Administraciones. Se ha puesto de manifiesto la urgencia de nuestro requerimiento, fundamentada en motivos de seguridad y humanitarios. No obstante, es necesario precisar que se trata de un barco de bandera de conveniencia (Belice) cuyo armador es español (Pebertu SA) y ha declinado toda responsabilidad, no sólo en los pagos sino también en el avituallamiento de la nave, motivo por el cual estudiamos la consideración del mismo como abandonado, en cuyo caso sería notificado a la OMI y OIT", declaró ayer Luz Baz, de UGT.
La sindicalista puntualizó que se ha cumplido el primer objetivo de garantizar unas condiciones mínimas de seguridad y habitabilidad a bordo, pero continuarán con las gestiones para obtener el pago de salarios adeudados a la tripulación y los porcentajes de pesca. "Dado que las comunicaciones con la empresa están rotas, instamos al armador a solucionar el conflicto laboral, sufragar las deudas y garantizar la urgente repatriación de los tripulantes africanos".