A. G. - A ILLA
El temporal que en la madrugada del pasado jueves barrió la ría de Arousa puso en evidencia las limitaciones que existen en el muelle de A Illa y el peligro que corre la flota allí amarrada. No en vano, la mayor parte de los daños que se registraron esa jornada se concentraron en las inmediaciones del muelle de O Xufre, donde hasta seis bateeiros tuvieron algún tipo de problema y una veintena de embarcaciones menores acabaron hechas astillas en el paseo de O Cantiño.
El sector de A Illa lleva años reclamando la remodelación de la dársena para contar con instalaciones dignas y está cansado de la tardanza en ejecutarlas ya que todos son conscientes de que si la ampliación, tal y como propuso el sector desde siempre, estuviese ya ejecutada, los daños provocados por el temporal iban a ser mucho menores.
El patrón de A Illa, Benigno Chaves, entiende que Portos de Galicia debe ejecutar el proyecto que le pusieron encima de la mesa bateeiros y mariscadores para que esto no vuelva a repetirse. Incide especialmente en la construcción de diques de abrigo "que eviten que los vientos del norte barran el interior de la dársena, porque si estos existiesen ya, no habría ocurrido la desfeita que ocurrió".
Un ejemplo de ello se ve en el propio muelle de A Illa, a saber los pantalanes para embarcaciones menores. El sector reclamó para estos pantalanes un dique flotante de abrigo después de que hace dos años el viento los rompiese y estuviese a punto de dañar gran parte de la flota. Sin embargo, el pasado jueves, las embarcaciones amarradas en el pantalán apenas sufrieron daños "ya que el dique soportó toda las fuertes embestidas del viento, y aunque acabó dañado, evitó que todas acabasen estampadas contra el paseo de O Cantiño".
Además de las numerosas embarcaciones menores, que se encontraban varadas en O Cantiño, los barcos que más sufrieron el temporal fueron el "Carallada", que acabó empotrado en las piedras de la playa de O Lagartiño; el "Manchado", que se quedó sin parte de la obra muerta de proa; el "O Estío", que acabó varado en la playa de O Lagartiño; el "Androcles", al que la fuerza del mar lanzó por encima del dique que están construyendo para el muelle, quedando varado en la arena; el "Júpiter", que quedó encallado en la playa de O Lagartiño; y uno de los barcos auxiliares de las obras del muelle de O Xufre, al que el temporal estampó contra la dársena dañándole toda la banda de babor.
"Es un coste demasiado alto seguir en estas condiciones, sin ningún tipo de protección para los barcos", indica Chaves, para una flota que paga el canon portuario más alto pero que no dispone de ningún tipo de servicio en su dársena.
La propuesta planteada desde el sector para mejorar las condiciones en las que se encuentra la flota era la de ubicar a los barcos bateeiros en la punta de O Aguiúncho, justo en donde el proyecto inicial incluía a las embarcaciones de la séptima lista. Éstas pasarían al lugar donde están actualmente las embarcaciones menores, que se desplazarían a la zona en la que se encuentra la playa de O Lagartiño. Además, la propuesta incluía también la construcción de varios diques de abrigo que protegiesen el interior de la dársena de los vientos del norte.
Así, se garantizaría que todo el interior de la dársena de O Xufre estaría dedicada, única y exclusivamente, a labores de pesca, mientras que las embarcaciones de recreo podrían disponer de un amplio espacio del otro lado de la rada. Incluso la presencia de los barcos de la séptima lista en esa zona beneficiaría a los establecimientos hosteleros y daría más vida a esa parte del casco urbano.
La propuesta fue aceptada por Portos de Galicia y por la Consellería de Pesca, que quedó en rediseñar el proyecto y presentárselo de nuevo al sector. Aunque en principio se contemplaba que el documento estuviese listo para el pasado mes de octubre. Problemas técnicos motivaron que se aplazase esta presentación, prevista ahora para la segunda quincena de este mes.
Tras lo acontecido, en A Illa se ha acabado la paciencia y reclaman que las propuestas realizadas en su día se hagan efectivas cuanto antes para contar con un puerto de garantías en el que no existan los problemas que se registran en el actual y que llevan veinte años sin solucionarse.