A. G. - VILANOVA
Las obras de remodelación de la Cofradía de Vilanova de Arousa han entrado en su última fase después de que la empresa adjudicataria de la obra comenzase la semana pasada a cambiar la cubierta del inmueble. El objetivo de esta actuación es reforzar la estructura del tejado, construido en los años 70 para evitar los constantes problemas que estaba causando en el interior, especialmente la presencia de humedad. La actuación podría finalizar en el plazo de un mes, aproximadamente, lo que permitiría al pósito regresar a la normalidad.
Evangelina Lago, patrona mayor de Vilanova de Arousa, reconocía ayer que las obras eran fundamentales para que “los socios de la Cofradía pudiésemos contar con unas instalaciones dignas y adecuadas”. La actuación no sólo se circunscribe al tejado, sino que desde que se inició los operarios se han estado centrando en remodelar el piso superior del inmueble, acondicionar el gran salón de actos y habilitar una serie de aulas para celebrar cursos de formación.
La actuación supone una inversión superior a los 200.000 euros, gran parte de ellos procedentes de la Diputación Provincial de Pontevedra, que está financiando actuaciones importantes en varias cofradías de la ría de Arousa, como fue el caso de la remodelación del pósito de Cambados.
Más de 30 años
La Cofradía de Vilanova fue construida a finales de los años 70, principios de los 80, y apenas ha sufrido modificaciones importantes en todos estos años. Por este motivo, la patrona mayor solicitó ayuda a la Diputación, ya que elementos estructurales importantes como el tejado se encontraban en un estado lamentable de conservación, filtrando agua, que llegaba a los pisos inferiores y hacía complicado el trabajo para los funcionarios. De hecho, Lago asegura que remodelar el tejado “era una auténtica necesidad, ya que resultaba imposible trabajar en esas condiciones, además de que se estaban provocando daños importantes en el interior del inmueble, que ahora esperamos que queden solventados por esta actuación en los próximos meses”, indica.
La única actuación registrada en los últimos tiempos tuvo lugar hace cuatro o cinco años, cuando se instaló una gran cristalera en la puerta para proteger el principal acceso a la Cofradía de los vientos del norte, que en algunas ocasiones llegaron a causar daños en las puertas. Pese a las obras, el pósito optó por continuar con su actividad en el inmueble y no trasladarse a otra ubicación provisional.