M.G. - VILAGARCÍA
Las obras de humanización y peatonalización de la calle Alcalde Rey Daviña y viales de su entorno comienzan a presentar las primeras consecuencias negativas para los vecinos de la zona, reflejadas en inundaciones en bajos y locales comerciales a causa de las filtraciones que se producen en la vía pública.
La situación de malestar de los afectados se acrecienta dada la escasa respuesta que han recibido del Concello de Vilagarcía cuando presentaron las primeras reclamaciones, lo que ha provocado que tuvieran que contratar los servicios de notario y de abogados con el fin de hacer valer sus derechos. Ayer. encargados de la empresa que lleva a cabo los trabajos de peatonalización comprobaban las denuncias e intentaban eludir responsabilidades indicando a los afectados que debían "impermeabilizar" el interior de sus propiedades.
Sin embargo, los técnicos ya tomaron las primeras medidas para intentar evitar que vuelvan a reproducirse los problemas de inundaciones. De hecho, los trabajadores de la contratista comenzaron a limpiar de arenillas las juntas del suelo de piedra próximo a los edificios para reemplazarlas por un material de sellado que evite filtraciones. Los vecinos dudan de la efectividad de la medida, dado que se trata de una calle muy afectada por las inundaciones y porque además el sellado sólo afecta a una parte del vial.
Entre los principales afectados se encuentran las comunidades de propietarios de dos edificios con ascensor, uno en Rey Daviña y otro en la paralela, Romero Ortiz. El agua procedente de estos viales se va filtrando por debajo del inmueble y termina acumulándose en la base del elevador, inutilizando su mecanismo y poniendo en peligro a los usuarios del mismo.
Dolores Oubiña, una de las propietarias afectadas, exponía ayer que el problema de la acumulación de agua en la base del ascensor se produce desde que se ejecutan las obras de la calle. Presentó varias reclamaciones en el Concello sin respuesta oficial por parte de la corporación local, por lo que contrató los servicios de una bomba de achique para retirar el líquido acumulado.
La gota que colmó el vaso de la paciencia de esta propietaria se produjo ayer cuando el técnico del ascensor volvió a advertirle de que la avería del aparato estaba producida, nuevamente, por una acumulación de agua en la base, al igual que en las tres ocasiones anteriores. Para dejar constancia legal del problema, la propietaria llamó a un abogado y al notario que levantó acta de la situación.
El dueño de un hostal situado en la misma calle ha denunciado que el bajo de su negocio apareció lleno de agua, que brotaba del suelo a los pocos días de las fuertes lluvias. Llamó a la Policía Local para que comprobara su denuncia, pero los agentes le indicaron que no era de su competencia, por lo que tuvo que contratar los servicios de un notario, un gasto añadido a las pérdidas que le produjo la aparición del agua en las instalaciones de su negocio. En similar situación se encuentran otros vecinos y comerciantes.