MANUEL MÉNDEZ - O SALNÉS
Las cooperativas agrarias Horsal y Hortumia, en O Salnés, calculan que los daños del temporal en las plantaciones de sus socios y/o proveedores pueden cuantificarse en alrededor de 500.000 euros, aunque se trata de una cifra que puede aumentar en cuanto realicen todas las peritaciones que aún quedan pendientes.
A eso hay que sumar los daños sufridos en empresas como Hortalisa, también dedicada a la compra y comercialización de productos del campo, y no menos importantes resultan los daños sufridos en diferentes cultivos a título individual y no integrados en empresas o cooperativas, tanto en O Salnés como en Ullán.
El paso del vendaval supuso un varapalo importante para la agricultura, sobre todo porque es "una marcha atrás" después de la recuperación que empezaba a atisbarse el año pasado, cuando la crisis, el retroceso en el sector de la construcción y factores semejantes hicieron que se intensificara la actividad en las explotaciones agrícolas.
Sin embargo, y así lo explica Sandra García, ingeniera agrícola de Horsal, lo sucedido el jueves anuncia un año muy duro, con un importante retroceso en la producción e incluso problemas de abastecimiento en los mercados.
"Disminución de las producciones a corto y medio plazo, retraso en las producciones de primavera, desabastecimiento y la consiguiente reducción de la facturación en la cooperativa, con lo que esto supone de perjuicios para los pequeños comercios de la zona", son las principales amenazas a las que se enfrenta ahora el sector, apostilla Sandra García.
En el caso concreto de Horsal, con 160 socios y alrededor de 25 hectáreas en producción, hablan de pérdidas por valor de 300.000 euros, "entre daños en los cultivos y las estructuras y cubiertas de los invernaderos".
Se trata de plantaciones de lechuga, acelgas y espinacas que, cultivadas en invernadero, se han visto afectadas por las intensas lluvias de los últimos meses, las heladas y ahora por el fuerte viento, al igual que hay problemas en plantaciones al aire libre, especialmente en las de repollo.
En Hortumia hablan también de unos daños "muy importantes" que "pueden rondar en nuestra cooperativa los 200.000 euros, si bien está todavía por calcular".
Esta cooperativa, con 150 proveedores de mercancía, tanto socios como no, calcula que con el "Flora" pudieron verse afectados alrededor de 14.000 metros cuadrados de invernaderos, "y además de los destrozos en los plásticos y las estructuras hay que evaluar cómo afectó a las diferentes especies plantadas o de qué manera se retrasa la plantación de otras".
Desde Hortumia citan casos muy concretos, y casi dramáticos, de algunos socios. Por ejemplo, aluden a uno que hace apenas un mes reformó completamente su invernadero, para lo cual empleó una buena suma de dinero. El jueves lo perdió todo, y ahora se plantea la posibilidad de dejar el sector.
Hay también agricultores que después de haber perdido toda la estructura ven como su cultivo queda desprotegido, motivo por el cual pidieron a su cooperativa que les compre toda la producción de lechuga, para enviarla al mercado antes de que se estropee.
Pero no es tan sencillo, pues el mercado se abastece en función de la demanda, y dado que no es fácil sacar de golpe todas las plantas, muchas que no se han visto perjudicadas por el fuerte viento se mueren ahora por carecer de las medidas de protección necesarias. "A algunos se les hace casi imposible afrontar todos los gastos generados", indican en Hortumia.
Mejor suerte corrieron los viñedos. El ciclón no los destrozó gracias a su estado vegetativo actual, pues las plantas sin hoja, y buena parte de ellas ya podadas, ofrecen menor resistencia al viento.