REDACCIÓN - VILANOVA
"Fue aterrador, nunca pensé que la fuerza del viento pudiese llegar a ser así". Loly Martínez, vecina de San Miguel de Deiro de 42 años es una de las personas más perjudicadas por el "Flora", el temporal que arrasó por completo varios municipios de la comarca de O Salnés.
Serían sobre las 2,30 horas cuando la mujer, que se encontraba durmiendo en su vivienda sola, escuchó el viento y se temió lo peor.
Escondida en el interior salió cuando un vecino la alertó de lo que estaba ocurriendo: un alcornoque de más de 200 años que se encontraba en las inmediaciones de su vivienda había sido arrancado de cuajo por la fuerza del viento, y sus raíces, se llevaron por delante parte de la vivienda, concretamente el pequeño salón, todos los elementos que había en el jardín y dañaba parte de la estructura de la casa. Precisamente la longevidad del árbol provocaba que todavía se encontrase en pie, ya que estaba protegido y controlado por expertos, indicaba la afectada.
"Fue algo espantoso, un susto terrible, aunque gracias a Dios sólo son destrozos materiales", aseguraba Loly Fernández junto a su hijo, antes de reconocer que "todavía estoy algo aturdida por el susto y todo lo que ha pasado". El coste de los daños todavía está sin valorar ya que todavía no han pasado los peritos pero va a ser considerable.
Desde que ocurrió el suceso, las muestras de apoyo y solidaridad de sus vecinos han sido constantes. De hecho, todavía ayer la mayor parte de la pequeña comunidad de San Roque do Monte, se concentraban alrededor de la vivienda para ver en qué podían ayudar. Aunque no tan grave, no es la primera vez que a esta mujer le ocurre una situación similar. El 28 de noviembre de 2000 otro viento huracanado derribó un hermano pequeño del alcornoque que también afectó a su vivienda. Aquel día todavía se recuerda en Vilanova por la muerte de dos personas, en otra zona.
Unos metros más allá, otro árbol también dañó seriamente la entrada a una vivienda. Sus propietarios no se encontraban en el interior cuando ocurrió el suceso, pues estaban de viaje, pero al llegar se encontraron con un espectáculo dantesco.
El árbol, cayó de una finca vecina, destrozando un muro de piedra, cortando un vial, y todo el cierre de Antonio Roma, además de dañar el tejado y dejar sin uno de sus accesos a la vivienda.
Los operarios se afanaban ayer a retirar los restos de la enorme mole que no resistió los envites del viento huracanado que arrasó con todo lo que encontró a su paso.